El gusano barrenador está haciendo estragos en las fincas de Chiriquí, dejando a ganaderos con pérdidas de millones y en alerta máxima. Si no se actúa rápido, el golpe a la ganadería panameña podría ser peor, advierten expertos y productores.
Panamá tiene unos 1.5 millones de cabezas de ganado, con más de 350 mil vacas listas para reproducirse. Pero este bicho afecta al 10% de los terneros recién nacidos, metiéndose en heridas abiertas como ombligos mal curados. Las larvas crecen ahí, debilitan a los animales, frenan su crecimiento y arruinan la reproducción. Todo por una mosca que vive en bosques, come frutas y flores, y pone huevos en cualquier corte.
Reynaldo Armas, un ganadero local, lo dice claro: “Las pérdidas son millonarias y nosotros no nos salvamos. Tenemos la mayoría de los casos”. El problema crece por el mal manejo de los animales al nacer: ombligos sucios que se infectan fácil.
Autoridades y el sector agro insisten en vigilar de cerca:
Curar bien los ombligos de los terneros con yodo o lo recomendado.
Hacer chequeos diarios en pastos y establos.
Unirse a jornadas de orientación del MIDA y salud animal.



