Imagina practicar una cirugía en un perro o gato sin que corra ningún riesgo real. Eso es lo que ahora pueden hacer los estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Panamá (UP), gracias a nuevos equipos de simulación que parecen sacados de una película de ciencia ficción.
Estos gadgets incluyen pieles sintéticas superrealistas para aprender a coser heridas, y modelos de animales con sensores que imitan latidos del corazón, respiraciones y hasta reacciones al dolor. Así, los chicos ensayan escenarios de la vida real en un lab seguro, antes de tocar un peludo paciente de verdad en fincas o clínicas.

El decano Alexander Pérez está emocionado: “Hemos actualizado nuestros laboratorios de parasitología, inmunología, microbiología, fisiología e histopatología. Esto cambia todo en cómo formamos a estos profesionales”. Y no es para menos, porque la UP es la única en todo Panamá que gradúa médicos veterinarios, cubriendo las necesidades del campo ganadero y la salud animal del país.
Pero hay más: para que no salgan solo como cracks en curar animales, metieron clases de administración de empresas al currículo. “Queremos que emprendan sus propias clínicas o negocios”, explica Pérez. Con esto, la facultad se pone como referente en Centroamérica, preparando a los egresados para un mercado laboral bravo, donde la competencia no para.
Los estudiantes salen listos para todo: desde emergencias en fincas hasta manejar su propio consultorio. ¡Un paso gigante para la veterinaria panameña!



