Las leyes pueden reconocer derechos, pero difícilmente logran sostenerlos por sí solas. Para María Luisa Peralta, bióloga, activista e investigadora argentina, cualquier avance duradero necesita memoria, organización social y una ciudadanía consciente de que las conquistas democráticas nunca son definitivas.
En entrevista exclusiva con Mi Diario, la activista repasó los aprendizajes que dejaron las luchas sociales en Argentina, explicó por qué conservar la memoria colectiva resulta indispensable para proteger los derechos humanos y reflexionó sobre los desafíos que todavía enfrenta América Latina en materia de igualdad. Desde esa experiencia también compartió su visión sobre Panamá.
FOTO WIKIPEDIA/ MI DIARIO/ María Luisa Peralta (Rosario, Argentina, 1972) es una bióloga y activista argentina.Panamá debe hablar de las consecuencias reales
Para Peralta, el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo no está separado de los reclamos por igualdad laboral. Ambos parten de una misma realidad: la existencia de desigualdades, estigmas y prejuicios.
La activista considera necesario construir alianzas que superen los límites del movimiento LGBTIQ+ y presentar estas medidas como avances democráticos que benefician a toda la población.
“Cualquier avance contra la discriminación hacia un grupo particular es un avance general, porque es una sociedad menos dispuesta a tolerar la discriminación”.
MI DIARIO/ PUBLICACIONES DE MARIA PERALTA.También recomienda alejar la discusión de los discursos moralistas y explicar las consecuencias concretas de la falta de reconocimiento legal.
En el caso de una pareja del mismo sexo, mencionó dificultades para compartir un seguro de salud, recibir determinados beneficios económicos o tomar decisiones médicas cuando uno de sus integrantes se encuentra hospitalizado y no puede expresarse.
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“Que no nos dejen solos”
Peralta sostiene que las personas heterosexuales que apoyan la igualdad deben participar públicamente en estas conversaciones.
Familiares, amistades, compañeros de trabajo, empresarios y dirigentes políticos pueden ayudar a desmontar prejuicios al hablar sobre las personas LGBTIQ+ que forman parte de sus vidas.
“Es muy importante que las personas heterosexuales que nos valoran tomen la palabra. Que no nos dejen solos en esas discusiones”.

En materia laboral, considera clave mostrar experiencias reales: trabajadores responsables, profesionales capacitados, jefes confiables y compañeros que cumplen sus funciones como cualquier otra persona.
“Hay que mostrar historias reales de personas reales”, expresó.
Los cambios no se lograron en solitario
La experiencia argentina, explicó, demuestra que los avances del movimiento LGBTIQ+ fueron posibles gracias a alianzas con organizaciones feministas, estudiantiles, sindicales, de derechos humanos y de personas con discapacidad.
Estas articulaciones permitieron impulsar reformas como la eliminación de normas que facilitaban arrestos arbitrarios, el reconocimiento de la identidad de género, el acceso a la reproducción asistida y medidas de inclusión laboral para personas trans.
“No hemos logrado en Argentina los muchos avances legales y sociales en solitario”.
Según Peralta, fue determinante explicar que estos cambios no representaban privilegios para un grupo, sino una ampliación de derechos y un fortalecimiento de la democracia.
La memoria protege los derechos
La activista también advierte sobre el riesgo de olvidar cuánto costaron las conquistas sociales.
Algunas generaciones jóvenes, explicó, pueden creer que derechos como el matrimonio igualitario o la identidad de género siempre existieron y que nunca podrán ser eliminados.
“Se pierde la noción de lo que costó y, por lo tanto, también de lo frágiles que son a veces las conquistas sociales y legales”.
Peralta recordó que una ley discriminatoria puede ser modificada para ampliar derechos, pero una norma igualitaria también puede cambiar en el futuro y provocar retrocesos.
Por eso considera indispensable preservar archivos, testimonios y memorias de las luchas colectivas.
El cambio legal no es suficiente
Para la activista, la educación, los medios y las instituciones públicas deben representar la diversidad de manera cotidiana, no como algo exótico o decorativo.
Esto implica revisar quiénes aparecen en los libros escolares, quiénes conducen los noticieros, qué historias reciben apoyo y qué personas ocupan cargos de liderazgo.
“El cambio legal es clave, pero es muy frágil o muy vacío si no hay un cambio social que lo acompañe”.
Su mensaje para Panamá es que los debates sensibles deben abordarse con serenidad, datos y ejemplos de la vida real.
La igualdad, concluye, no elimina derechos de otras personas. Por el contrario, ayuda a construir una sociedad más respetuosa y menos dispuesta a tolerar cualquier forma de discriminación.
Datos sobre María Luisa Peralta
Nació en Rosario, Argentina, en 1972.
Es bióloga, activista e investigadora.
Integró organizaciones como Lesbianas a la Vista, Lesmadres y el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género.
Fue una de las fundadoras de Potencia Tortillera, el archivo digital del activismo lésbico argentino.
Actualmente forma parte del Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexo-genéricas del CeDInCI, de la Universidad Nacional de San Martín.



