Colores intensos, estampados llamativos y una tela que se ajusta alrededor de la cintura. Mientras Mi Diario recorría una comunidad de Darién, hubo una imagen que se repetía a cada paso: muchas mujeres vestían parumas, una prenda vinculada a la vestimenta tradicional de las mujeres emberá.
MI DIARIO/ Mujeres de la comunidad de Yaviza, en Darién, lucen la tradicional paruma, una prenda que forma parte de la identidad y cultura emberá y que continúa presente entre distintas generaciones.Pero, ¿qué es exactamente una paruma?
La paruma es una vistosa pieza de tela, caracterizada por sus colores intensos y variados estampados, que forma parte de la vestimenta de mujeres de los pueblos Emberá y Wounaan en Panamá.
Se lleva alrededor de la cintura, a manera de falda, envolviendo el cuerpo y ajustándose mediante un amarre que permite mantenerla firme sin necesidad de botones ni cremalleras.
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Sus diseños pueden incluir figuras geométricas, elementos inspirados en la naturaleza y otras composiciones coloridas, convirtiéndola no solo en una prenda de uso cotidiano, sino también en una expresión visible de identidad y cultura.
MI DIARIO/ Colores vivos y llamativos estampados distinguen los diferentes diseños de parumas que se comercializan en Yaviza, una prenda que mantiene presente la cultura emberá.Durante nuestro recorrido comprobamos que no se trata únicamente de una prenda para ocasiones especiales. La paruma forma parte de la cotidianidad de muchas mujeres emberá, desde adultas hasta niñas que comienzan a utilizarla desde pequeñas.
La curiosidad nos llevó hasta uno de los puestos donde se comercializan estas telas. Allí conocimos a la señora Mancia, quien confirmó que su uso es parte de una tradición que pasa de generación en generación.
MI DIARIO/ La señora Mancia mostró a Mi Diario cómo se coloca y asegura la paruma, una prenda que, según explicó, forma parte de la tradición emberá desde temprana edad.“Es la tradición de Emberá, que pone parumas”, contó.
Mancia tomó una de las telas y nos mostró cómo se coloca alrededor de la cintura. El amarre puede reforzarse con alfileres para mantenerla en su lugar.
La pregunta era inevitable: ¿eso no se cae?
“Para nada. Después que esté bien sujeta, no se cae. Además, nosotras nos ponemos un pantalón debajo”.
En su puesto, cada paruma se vendía a 12 dólares. Según explicó, comerciantes llevan las telas hasta la comunidad, donde ellas las compran para posteriormente revenderlas.
“Desde chiquita uno pone eso”, agregó sobre una tradición que continúa entre las nuevas generaciones.
Jazmín: tradición, pero con un toque moderno
Precisamente entre las más jóvenes encontramos otra cara de esta historia.
Jazmín, una joven emberá, llevaba su paruma combinada con un crop top negro. Su outfit demostraba que conservar una tradición no significa necesariamente vestirse igual que generaciones anteriores.
MI DIARIO/ Jazmín luce con orgullo su paruma y demuestra que la tradición emberá también puede combinarse con un estilo juvenil y moderno.“Me siento orgullosa de ser emberá”, expresó.
Cada vez que compra una paruma, Jazmín piensa en cómo combinarla.
Jazmín, joven de la comunidad de Yaviza.
“Cuando me compro una paruma, trato de combinarla con diferentes blusas, porque además de hacernos lucir bonitas, es una forma de llevar con orgullo nuestra cultura emberá”.
Incluso contó que algunas veces confeccionan blusas utilizando la misma tela.
Jazmín reconoció que algunas mujeres sienten “penita” de utilizar la vestimenta tradicional, pero ella prefiere lucirla.
“Yo soy una de las personas que me siento orgullosa tal como somos”, afirmó.
Y dejó un mensaje para otras mujeres: “Muchas veces nos sentimos como que inferior a otras, pero en sí deberíamos sentirnos radiantes, ser una mujer más orgullosa de lo que es”.
MI DIARIO/ Mujeres embarazadas también lucen la paruma en Yaviza, manteniendo presente una vestimenta que forma parte de la cultura y tradición emberá.Su historia refleja algo que vimos durante el recorrido: la paruma permanece, pero las nuevas generaciones también están encontrando maneras de llevarla a su estilo.
Cuando hay movimiento, salen a vender
Pero mientras caminábamos por la comunidad encontramos otra realidad que también llamó nuestra atención.
No todo era tradición y vestimenta. También había pequeños comerciantes buscando cómo llevar dinero a casa.
Durante una jornada de entrega de cheques del Mides, el movimiento de personas alrededor del parque fue aprovechado por vendedores que instalaron sus mercancías con la esperanza de conseguir algunas ventas.
MI DIARIO/ Pie de foto: El movimiento comercial también se hace sentir en el parque de Yaviza, donde pequeños vendedores aprovechan las jornadas de mayor afluencia de personas para ofrecer sus productos y generar ingresos.Uno de ellos era Salvador Domínguez.
Sobre su puesto había productos para distintas edades, principalmente prendas de vestir y ropa interior. Los precios estaban pensados para bolsillos ajustados: había artículos de uno, dos y tres dólares.
Salvador explicó que viajan a Panamá para comprar la mercancía por docenas y posteriormente la venden en la comunidad.
MI DIARIO/ Salvador Domínguez aprovecha los días de mayor movimiento en Yaviza para instalar su puesto y vender ropa y otros artículos desde un balboa, una forma de generar ingresos ante una economía que, asegura, “está bien difícil”.Pero aquel puesto no permanece allí todos los días.
“Solamente un día y por eso venimos a trabajar este día, porque se recoge algo”, explicó.
Es decir, cuando hay una actividad que concentra personas en el área, también aparece una oportunidad para que pequeños vendedores intenten mover su mercancía y hacer circular dinero dentro de la comunidad.
Cuando no existen estas jornadas, la estrategia cambia.
“Salimos a la calle a vender. La cosa está dura en la provincia”, contó Salvador.
El comerciante también puso sobre la mesa una preocupación: considera que el cambio de algunos pagos que anteriormente se realizaban físicamente hacia sistemas mediante tarjetas ha dejado en desventaja a pequeños vendedores como él.
Según su percepción, cuando el dinero llega mediante tarjetas, los comercios de mayor tamaño tienen más posibilidades de captar esas compras.
“Antes pagaban con la beca en papel y ahora es tarjeta. Y son los comercios más grandes los que tienen la prioridad. Pues para nosotros ya estamos excluidos de esto”, manifestó.
MI DIARIO/Otros comercios forman parte del paisaje cotidiano de Yaviza, donde pequeños vendedores buscan distintas maneras de mover la economía y llevar ingresos a sus hogares.El recorrido de Mi Diario por Darién terminó mostrando así diferentes caras de una misma comunidad.
Por un lado están mujeres como Mancia, que venden una prenda ligada a la tradición emberá. Por otro, jóvenes como Jasmín, que toman esa herencia y la incorporan a sus propios outfits. Y, unos pasos más allá, comerciantes como Salvador buscan aprovechar cada jornada de movimiento para vender mercancía a precios accesibles.



