En la comunidad de Maquencal, camino por Corocita de Tonosí, provincia de Los Santos, el terremoto del pasado 9 de octubre dejó a varias familias enfrentando una dura realidad: viviendas dañadas, niños sin un refugio adecuado, mujeres encamadas que necesitan medicamentos y personas que pasan las noches durmiendo en el suelo, soportando el frío y las constantes lluvias.
La situación es preocupante. Ocho personas, entre ellas dos niños pequeños, permanecen refugiadas en el portal de una vivienda, luego de que sus casas resultaran afectadas por el fuerte movimiento sísmico. Aunque recibieron una bolsa de alimentos, esta resulta insuficiente para cubrir sus necesidades.
Así lo denunció Arelys Marisol Saiz Núñez, residente de Llano de Piedra, quien en entrevista exclusiva con Mi Diario relató el drama que viven estas familias y pidió ayuda urgente para quienes todavía no tienen un lugar seguro donde dormir.
“Hay una familia que están en una sola casita, hay ocho en un ranchito. Ellos ahí necesitan ubicarlos, que duerman bien, por lo menos arreglarles como una carpa”, expresó.
¡Hay mujeres encamadas que necesitan atención!
La preocupación aumenta porque entre los afectados también hay dos mujeres encamadas, una de las cuales necesita pañales para adultos, mientras que otra enfrenta dificultades para conseguir un medicamento para controlar la presión arterial.
“Hay personas que están durmiendo en el suelo, tirados, no tienen colchones, aguantando frío”, lamentó Arelys.
Incluso contó que una señora presenta las piernas muy hinchadas, situación que considera preocupante ante las condiciones en las que permanecen los afectados.
Por si fuera poco, las lluvias han provocado crecidas e inundaciones en sectores de Corocita, mientras que las constantes réplicas mantienen a los residentes con temor a nuevos deslizamientos de tierra.
“Cada vez que se sienten, como en Maquencal es pura loma, se van los deslizamientos de tierra”, relató.
“Yo solamente decía Jesús, Jesús”
Arelys también vivió momentos de terror durante el terremoto. La artesana recordó que estaba sola en su casa, tejiendo un sombrero, cuando comenzó a temblar.
“Un momento horrible, le digo. Yo nunca en la vida había sentido eso”, confesó.
“Yo empecé a gritar, yo solamente decía Jesús, Jesús”, recordó.
Su vivienda, que tenía apenas unos meses de haber recibido, también tuvo que ser desalojada. Ahora permanece junto a su hijo en una pequeña casa de madera ubicada detrás de la propiedad.
A pesar de su propia situación, ha recorrido comunidades afectadas para conocer sus necesidades y buscar apoyo.
También logró trasladar a sus padres desde La Rana, una comunidad de difícil acceso a la que, según explicó, se llega después de unas cuatro horas de camino a pie desde Llano de Piedra, debido a que los vehículos no pueden ingresar.
¡Claman por ayuda urgente!
Arelys aseguró que las familias necesitan alimentos secos, ropa, carpas, colchones, pañales para adultos y atención médica, especialmente para las personas encamadas.
Según contó, hasta el momento de su visita, la ayuda recibida por las ocho personas refugiadas había sido apenas una bolsa de comida.
“Hay personas que están durmiendo en el suelo, tirados, no tienen colchones, aguantando frío”, reiteró al describir las difíciles condiciones.
Mientras las lluvias y las réplicas continúan aumentando la preocupación, las familias esperan que las autoridades y las personas solidarias puedan llegar hasta estas comunidades.
¿QUIERES AYUDAR?
Las personas interesadas en colaborar con las familias afectadas en Maquencales, Tonosí, pueden comunicarse al 6769-2048 para coordinar la entrega de donaciones y artículos de primera necesidad.



