Niños durmiendo sobre cartón, adultos descansando en sillas y familias bajo una carpa mientras llueve y siguen las réplicas.
Ese es el panorama que describió, en exclusiva para Mi Diario, una residente de La Pintada de Tonosí, corregimiento de El Cortezo, después del sismo de magnitud 7.5 que sacudió Panamá.
La entrevistada relató que encontró dos casas derrumbadas y otras con grietas grandes o paredes caídas.

La residente aseguró que la comunidad seguía sin electricidad ni señal.
Desde el terremoto, las familias se reúnen en una placita donde instalaron una carpa para pasar las noches. Durante su visita, aproximadamente a las nueve de la mañana, todavía no tenían colchones.
Según su testimonio, los vecinos temen regresar porque desconocen las condiciones de las estructuras y tienen miedo de que otra réplica termine de derrumbar sus viviendas.
Agregó que los nervios y las réplicas tampoco les permiten descansar bien.
Aunque comenzaron a cocinar dentro de la escuela de la zona, siguen durmiendo afuera. Este lugar convirtió en el punto para organizar un comedor comunitario, recibir las donaciones y distribuirlas.

Los vecinos coordinan la preparación de desayuno, almuerzo y cena para que las familias puedan acudir por sus platos de comida.
Explicó que incluso habían evitado entrar al plantel por temor a permanecer bajo un techo sin saber si la edificación estaba en condiciones de recibirlos.
La residente indicó que llevó ayuda reunida mediante donaciones y que, durante la tarde, le comunicaron que estaban llegando agua y alimentos.

Sin embargo, insistió en que hacen falta carpas, frazadas, colchones y artículos que permitan protegerse de la lluvia y distribuir a las familias en espacios separados.
Las necesidades incluyen medicamentos, pañales para niños y personas encamadas, además de asistencia médica para adultos mayores y vecinos con movilidad reducida. Pidió que personal de salud revise su presión arterial, diabetes y otras condiciones.
Explicó que llegar desde La Pintada hasta el área donde funciona la atención hospitalaria en Tonosí toma más de cuarenta minutos, casi una hora, y que los daños prolongan el traslado.

El acceso también dificulta llevar suministros. Describió derrumbes en la vía, pasos estrechos para vehículos y la llegada de maquinaria durante su regreso. Señaló que entrar directamente a La Pintada requiere un vehículo adecuado para las condiciones del trayecto.
Al cierre de esta nota, no habían llegado autoridades a orientar sobre las viviendas ni asistencia médica. Mencionó que tampoco se había acercado el representante y que algunas personas habían llevado insumos en sus carros.







