Cada noticia que se ve en pantalla, cada imagen que impacta y cada momento que queda registrado tiene detrás a un camarógrafo. Este Día del Camarógrafo es una oportunidad para reconocer a quienes, cámara en mano, convierten la realidad en relato visual.
Para Jean Carlos, lo más valioso de su trabajo está en el significado que guarda cada imagen. “Capturar imágenes, porque cada grabación y fotografía tiene un significado diferente, y la idea es compartir nuestra pasión con cada persona por medio de los distintos medios de comunicación”, expresó, resumiendo el espíritu de una profesión que comunica sin palabras.
Desde otra mirada, Alexander Arosemena resaltó el componente creativo del oficio. Para él, la cámara es solo una herramienta; lo esencial es quién la maneja. “Lo que más me gusta es la parte creativa. Tienes la cámara en la mano, pero cómo se ve la imagen realmente depende del que está detrás”, comentó. A lo largo de su experiencia ha cubierto desde partidos de fútbol cargados de emoción hasta protestas y situaciones complejas, siempre con el mismo objetivo: “captar el momento de la mejor manera para que la gente en casa pueda entender lo que está sucediendo”.
Por su parte, Carlos Vidal destacó la imprevisibilidad como uno de los mayores atractivos de la profesión. “Nunca sé para dónde me van a mandar mañana. De repente estoy en la selva en Darién, de repente viajando a otro país. Nunca se sabe y eso es lo emocionante de todo esto”, señaló. Al enviar un mensaje a sus colegas, subrayó el esfuerzo cotidiano del gremio: “Un saludo y un gran abrazo a todos los colegas que están en la calle, en el día a día, buscando la noticia”.
Más allá de cámaras, cables y micrófonos, el camarógrafo es testigo directo de la historia en tiempo real. Hoy, su trabajo silencioso pero fundamental merece ser reconocido como una pieza clave del periodismo y de la memoria colectiva.



