Un hallazgo histórico salió a la luz en tierras colonenses. El paleontólogo marino Carlos de Gracia, docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Panamá, descubrió un fósil de nada menos que 6 millones de años de antigüedad, en plena provincia de Colón.
El descubrimiento corresponde a un pez de aguas profundas con origen en el Indopacífico, lo que derrumba viejas teorías y confirma que en esa época todavía había conexiones marinas profundas entre el Caribe y el Pacífico, mucho después de lo que los científicos pensaban.
La investigación no fue trabajo de una sola mano. Detrás de este avance hubo un equipo internacional y multidisciplinario con especialistas de Panamá, Brasil, Venezuela, Alemania y Suiza, que aplicaron estudios fósiles, geoquímicos y geológicos. Así lograron confirmar tanto la edad de la roca como el entorno volcánico que rodeaba la zona durante los momentos en que se formaba el Istmo de Panamá, pieza clave en la historia del planeta.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Swiss Journal of Paleontology, describe además una nueva especie fósil de pez de la familia Lutjanidae (los conocidos pargos), encontrada en Colón.
“Este hallazgo cambia nuestra comprensión sobre las etapas finales del cierre del Istmo. Nos indica que para hace seis millones de años todavía había intercambio marino profundo entre ambas cuencas”, explicó De Gracia, quien también es profesor del Departamento de Zoología.
El docente no dejó pasar la oportunidad para resaltar el papel de la Universidad de Panamá y cómo la institución ha abierto espacio a jóvenes investigadores con doctorado, muchos formados con apoyo de la SENACYT. Para él, este logro es también reflejo de esa visión de apostar a la investigación científica como motor de desarrollo.
El artículo ya está en acceso abierto, disponible para investigadores y lectores en todo el mundo, y sus resultados comienzan a integrarse en las aulas de la Universidad de Panamá, acercando la ciencia de alto impacto a los estudiantes.
Con este hallazgo, la primera casa de estudios superiores del país marca un antes y un después en la paleontología panameña, mostrando que la investigación local puede tener eco internacional y que la historia del Istmo todavía guarda secretos por descubrir.





