Desde antes de que saliera el sol este martes, Panamá amaneció paralizado. Las calles se convirtieron en un estacionamiento gigante, con miles de conductores atrapados intentando cruzar desde Panamá Oeste hacia la ciudad.
Pero el caos no se quedó solo allá: también golpeó con fuerza dentro de la capital, en puntos como San Isidro, donde el tranque fue igual de pesado y la falta de buses terminó complicando aún más la movilidad.
El traslado hacia la ciudad capital fue pesado desde temprano. LP/Alexander Arosemena.En San Miguelito hacia Miraflores, el panorama no fue distinto: largas filas, avance lento y desesperación, especialmente para quienes intentaban llegar a la Ciudad de la Salud para sus citas.
En medio del caos, historias como la de una familia reflejan el golpe real del tranque. Una señora salió desde Nuevo Arraiján acompañando a su hija y a su nieto de apenas 10 meses. El trayecto, que normalmente tomaría menos tiempo, se convirtió en una odisea de casi cuatro horas para poder llegar a una cita en el centro de salud de Boca La Caja.
Madrugar… para quedar atrapado
Usuarios reportaron que salieron desde las 4:00 y 5:00 a.m., pero ni así lograron escapar del caos. “Salí más temprano que nunca… y llegué tarde igual”, era el lamento repetido en redes y en cada fila interminable de autos.
El cierre del puente, tras el incendio de un camión cisterna ocurrido el lunes en el sector de La Boca, obligó a desviar todo el tráfico hacia el Puente Centenario, que no dio abasto.
Calles llenas y transporte ausente
No solo fueron los carros. También hubo otro golpe: la falta de transporte.
Residentes de Panamá Oeste y Panamá Norte denunciaron que muchos buses no estaban pasando o iban repletos. En varias paradas, las personas optaron por caminar o simplemente resignarse.

Las vías como la autopista Arraiján–La Chorrera y la Panamericana vieja quedaron completamente saturadas, con tramos donde avanzar unos metros tomaba más de una hora.
El incendio no solo dejó una víctima fatal, heridos y daños materiales; también evidenció una realidad que miles viven a diario: una infraestructura que no soporta más presión.
¿Y ahora qué?
Las autoridades mantienen el cierre del puente mientras se evalúa su estado estructural. Mientras tanto, el llamado es a la paciencia.

