Los agricultores de Chiriquí sudan frío con la cosecha de frijol en pleno apogeo en Alanje: más de 60 mil quintales listos para cortar, pero ni una palabra del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) sobre si los comprará como siempre. Esta incertidumbre deja en jaque a pequeños y medianos productores que dependen de esa plata para vivir.
Gabriel Araúz, jefe de la Asociación de Productores de Arroz y Granos Básicos de Chiriquí, lo dice claro: “Sin confirmación oficial, estamos parados. El frijol chiricano es clave para pagar la siembra de arroz ahora mismo”. Con esos ingresos cubren semillas, fertilizantes, maquinaria y preparar la tierra. Si falla la venta, adiós a la próxima cosecha de arroz, un básico en la dieta panameña.
La bronca crece porque en años pasados el IMA absorbía esta producción, dando estabilidad al campo. Hoy, la falta de reglas claras genera miedo: ¿quién compra? ¿A qué precio? ¿Cuándo pagan? Esto no solo afecta bolsillos, sino la producción de alimentos para todo el país.
Los productores piden diálogo urgente con el IMA y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA). Quieren respuestas rápidas para no perder el ciclo agrícola y mantener el campo chiricano rodando. Sin eso, la estabilidad económica del agro pende de un hilo.


