Marea Verde, en alianza con la organización mundial The Ocean Cleanup, puso en operación una barrera flotante en el río Matías Hernández, completando la primera etapa del Proyecto Siete Cuencas. La nueva barrera comienza a funcionar justo en la temporada de lluvias, cuando más desechos arrastran las calles y drenajes hacia los ríos y, finalmente, al mar.
El río Matías Hernández nace en zonas pobladas de San Miguelito y es uno de los ríos urbanos que más aporta residuos a la Bahía de Panamá, razón por la que fue priorizado en esta fase. Con esta instalación ya son tres los puntos activos de intercepción —junto a Juan Díaz y Río Abajo— que buscan detener la basura antes de que llegue al ecosistema costero.
Mirei Endara de Heras, cofundadora de Marea Verde, celebró el avance: “Tenemos tres barreras activas, un modelo que funciona y donantes que apostaron por esta visión. Seguimos trabajando para que ningún río urbano de Panamá siga siendo una vía de contaminación hacia la Bahía”. Desde 2022, el modelo probado en Juan Díaz ha evitado más de 520 mil kilos de desechos; solo en 2025 se impidió que más de 254 mil kilos llegaran al mar, el equivalente a unos 25 camiones llenos.

The Ocean Cleanup aporta la tecnología conocida como Interceptors y la experiencia global: su fundador, Boyan Slat, explicó que el esfuerzo forma parte del ‘30 Cities Program’, que busca frenar hasta un tercio del plástico que llega a los océanos antes de que termine la década. A nivel mundial, la organización ha retirado más de 50 millones de kilos de residuos en ríos y océanos.
Siete Cuencas apunta a intervenir siete ríos urbanos (Curundú, Matasnillo, Río Abajo, Matías Hernández, Juan Díaz, Tocumen-Tapia y Cabra). La primera etapa deja tres barreras operativas y sienta la base para ampliar la red. Las metas del proyecto incluyen evitar más de 800 mil kilos de residuos anuales, recuperar 100 mil kilos de plástico por año y recuperar más de 30 kilómetros de franja costera, además de mejorar el hábitat para aves migratorias y la calidad de vida en comunidades cercanas.
El proyecto combina tres líneas de trabajo: innovación (las barreras flotantes), educación (La Casa de Wanda y Wanda Educa en colegios) e incidencia (programas comunitarios de reciclaje y apoyo a políticas públicas). Entre los donantes y aliados figuran empresas locales, fundaciones y cadenas comerciales, que han aportado para la instalación y operación de las barreras.



