La Arquidiócesis de Panamá inauguró este domingo el Jubileo Arquidiocesano de los Jóvenes, un encuentro que reunió a más de 2 mil 300 muchachos de las 98 parroquias del país, coincidiendo con la Solemnidad de Cristo Rey y la Jornada Mundial de la Juventud.
La misa de apertura se realizó en el gimnasio de la Universidad Católica Santa María la Antigua y fue presidida por el arzobispo metropolitano, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, quien lanzó un mensaje directo y motivador a la juventud panameña. “Ustedes cuentan. Ustedes pueden transformar lo que nosotros, los adultos, no hemos logrado cambiar”, afirmó al iniciar su homilía.

Responsabilidad y liderazgo juvenil
El evento destacó el papel clave de los jóvenes en la vida de la Iglesia y del país. Monseñor Ulloa pidió a la juventud reflexionar sobre “quién gobierna sus decisiones” en medio de presiones, modas e influencias que los pueden desviar. “Cristo es el Rey que libera, sana, perdona y acompaña”, expresó.
Violencia contra la mujer: una realidad que interpela
El arzobispo también abordó uno de los temas más sensibles del país: la violencia contra la mujer. Recordó que 13 mujeres han sido víctimas de femicidio en 2024, y que seis de ellas eran jóvenes. Señaló que la violencia “no empieza con el golpe”, sino con actitudes normalizadas: burlas, celos disfrazados de amor, manipulación, control o indiferencia.
“Ustedes pueden ser la generación que construya relaciones sanas, donde la dignidad no sea negociable”, dijo, llamando a cortar estas conductas desde la adolescencia.

Alarma por el aumento del VIH e infecciones sexuales
Otro de los puntos que marcó su intervención fue la situación del VIH en el país. Monseñor Ulloa destacó que en 2024 se registraron mil 240 nuevos casos, de los cuales 630 corresponden a jóvenes entre 15 y 29 años, casi el 60%.Alertó además sobre el aumento de mujeres embarazadas con VIH, incluyendo niñas, y el incremento acelerado de la sífilis congénita, que pasó de 141 casos en 2016 a 428 en 2024.
“Estas cifras no son para meter miedo, sino para despertar como sociedad”, expresó, señalando fallas en la educación afectiva y en la comprensión del amor.
‘Cuidarse es amor propio’
Dirigiéndose a los asistentes, monseñor Ulloa reiteró que los jóvenes están llamados a vivir relaciones basadas en el respeto y la responsabilidad. “Cuidarse no es debilidad; cuidarse es amor propio, valentía y fe”, aseguró.
Una Iglesia que quiere escuchar
El arzobispo insistió en que la Iglesia debe escuchar más a sus jóvenes, porque “una Iglesia que no escucha es una Iglesia sorda”, y advirtió que una sociedad que ignora a su juventud “está destinada al fracaso”.



