La tradicional festividad se celebrará el miércoles 21 de octubre con misas al aire libre, un operativo de hasta 1,500 policías y una organización especial para recibir a los peregrinos.
La fiesta del Cristo Negro de Portobelo se acerca con una particularidad que marcará la celebración de este año: la iglesia de San Felipe Apóstol permanecerá cerrada mientras continúan los trabajos de restauración que, según Ricardo Gago, presidente del Comité de Iglesias del Casco Antiguo, habrían sido determinantes para evitar el colapso del templo durante el reciente sismo.

La tradicional procesión en honor al Nazareno se realizará el miércoles 21 de octubre, en medio de una organización que incluye misas al aire libre y espacios habilitados para los peregrinos.

La ministra de Cultura, Maruja Herrera, defendió la decisión de mantener la festividad tal como se había planificado durante más de seis meses.
A su juicio, la celebración representa un momento de fe y solemnidad, especialmente después de los acontecimientos que ha vivido el país tras el sismo de 7.5.

Herrera señaló que la planificación contempla áreas para artesanos, baños y espacios donde los peregrinos puedan descansar o acampar.
La ministra también se refirió a los daños registrados en iglesias y otros inmuebles patrimoniales tras el sismo.
Explicó que su equipo técnico se encuentra en distintas localidades para evaluar las afectaciones y preparar los términos de referencia que permitan iniciar los trabajos de restauración.

La estrategia, indicó, busca avanzar de manera organizada y eficiente, tomando como referencia la experiencia de Portobelo.
El objetivo es atender los templos afectados, además de otros espacios culturales que requieran intervención.
Pidió a la población que no deseche ni retire por su cuenta los materiales desprendidos de las estructuras dañadas.

Piedras, ladrillos y otros elementos originales deberán conservarse cuidadosamente, ya que podrían reutilizarse durante los trabajos de recuperación.
La misma recomendación fue respaldada por Gago, quien solicitó a las comunidades proteger tanto las piezas arquitectónicas como las imágenes religiosas.
Las columnas que encendieron las alarmasGago relató que el jueves anterior al sismo conversaba con periodistas dentro de la iglesia de San Felipe Apóstol cuando le preguntaron por los trabajos que se ejecutaban en las columnas del edificio.

Según contó, las ocho columnas de madera presentaban problemas de deterioro en sus bases.
Durante la intervención, los especialistas encontraron madera podrida y humedecida, una condición que comprometía la estabilidad de la estructura.
Para ese momento, cuatro columnas ya habían sido restauradas y todavía faltaban otras cuatro.
Al día siguiente ocurrió el sismo. Gago aseguró que el templo se balanceó por el movimiento, pero no se desprendieron elementos del techo ni de las paredes.

También afirmó que la imagen del Nazareno y su camerino permanecieron en su lugar.
Insistió en que, de no haberse iniciado la restauración, las columnas deterioradas podrían no haber soportado el movimiento sísmico y la iglesia habría podido colapsar.
Hasta 1,500 policías para el operativoLa Policía Nacional anunció un despliegue de entre 1,300 y 1,500 unidades para atender la seguridad durante la festividad.
El capitán Guillermo Barría, jefe encargado de Portobelo, indicó que el dispositivo contará con distintas unidades policiales y equipos de apoyo.

El operativo incluirá personal de investigación, unidades Linces, agentes de tránsito y apoyo marítimo para reforzar la vigilancia en las costas y facilitar la movilidad en el área.
Barría también informó que se establecerán cuatro puntos de control, con atención especial en sectores como Sabanitas y la entrada de Portobelo.
En estos puntos se verificará a quienes ingresen al área.
Con la iglesia cerrada por los trabajos de restauración, las actividades religiosas se trasladarán al exterior y el operativo buscará mantener el orden durante la llegada de los visitantes.


