La violencia doméstica y el femicidio no solo dejan huellas emocionales imborrables, también generan un fuerte impacto económico en las familias panameñas. Un estudio titulado “Dimensión de la Violencia Doméstica y Femicidio en Panamá: Estimación de Gastos”, elaborado por el Ministerio de la Mujer en conjunto con la Universidad de Panamá, revela las duras cifras detrás de estos delitos que siguen golpeando al país.
De enero a agosto de 2025, el Ministerio Público reportó 10,272 denuncias por violencia doméstica, además de nueve tentativas de femicidio, nueve femicidios y 13 muertes violentas de mujeres. Estos números muestran que el problema se mantiene como uno de los flagelos sociales más graves.
Según el estudio, una mujer sobreviviente de violencia doméstica en el área urbana debe asumir gastos iniciales que superan los $2,986.55, de los cuales el 78% corresponde a atención en salud. El resto se distribuye en transporte, alimentación, trámites judiciales, cuidado familiar y otros rubros derivados de la agresión sufrida.
En el campo, el panorama es aún más crudo. El costo promedio inicial asciende a $4,709, siendo la atención médica el 91.84% de ese total. La distancia hacia hospitales, traslados prolongados e incluso hospedajes para familiares acompañantes elevan los gastos que muchas víctimas rurales no pueden cubrir por sí solas.
El impacto económico también golpea a las familias que enfrentan un femicidio. En áreas urbanas, un sepelio puede costar en promedio $3,450, mientras que en áreas rurales el monto es de alrededor de $1,500, aunque se suman unos $300 adicionales por el traslado de cuerpos desde la Morgue Judicial hasta las comunidades de origen.
A ello se añaden gastos mensuales estimados en $2,700 para el cuidado, educación, salud y recreación de los hijos que quedan en la orfandad tras un crimen de esta naturaleza, un factor que será analizado con más detalle en la segunda fase del estudio.
Por su parte, la ministra de la Mujer, Niurka Palacio, subrayó que este trabajo servirá para fortalecer estrategias de prevención y perfeccionar políticas públicas contra un problema que trasciende lo económico y afecta la estructura misma de la familia panameña.
Más allá de las cifras, el estudio deja al descubierto que cada caso de violencia no solo abre heridas en las víctimas y sus familias, sino que también genera un costo silencioso que desangra a la sociedad entera. Ponerle números al dolor es apenas un recordatorio de que prevenir salva vidas, ahorra recursos y evita que Panamá siga pagando, en dinero y en lágrimas, la factura más cara de todas: la de la violencia contra las mujeres.



