Cerca de 4.800 personas entran diariamente a la Policlínica Generoso Guardia, lo que la convierte en una de las más concurridas del distrito de San Miguelito. Desde muy temprano, asegurados forman filas en áreas como laboratorio, donde el flujo se concentra entre las 6:00 y 7:00 a.m.; ahí se usan tickets para ordenar la atención, pero los monitores que muestran el turno están fuera de servicio, lo que genera confusión y malestar entre los usuarios.
El director médico, Omar Sánchez, reconoce que, pese a los esfuerzos por organizar salas y turnos, el edificio se queda corto ante la cantidad de pacientes, lo que obliga a mover gente como si se tratara de un “rompecabezas semanal”. La estructura cuenta con 47 médicos generales y 24 especialistas en 11 áreas, pero algunos servicios claves, como cardiología, solo cuentan con un profesional, quien llega a ver hasta 32 pacientes al día.
Especialistas al límite y citas que se pierden
Los servicios más solicitados son laboratorio, farmacia, radiología, consulta externa y urgencias, zonas que se saturan sobre todo en las mañanas. A esta presión se suma un problema silencioso: la inasistencia masiva a citas. La policlínica reporta que, en psicología, 55 de cada 100 pacientes no asisten; en dermatología, el porcentaje ronda el 30%, y en pediatría sube al 41%. Esto deja horas de médico vacías y cupos que no pueden reasignarse, mientras otros pacientes esperan semanas para ser atendidos.
Las autoridades explican que, aunque el sistema no permite reutilizar esos horarios, el impacto es claro: recursos limitados que se desperdician y una cola de espera que se alarga.
Cambiar la cultura de madrugar
Las autoridades insisten en que ya no es necesario levantarse antes del alba para hacer fila, porque existen alternativas como el call center (199) y el sistema de citas en línea de la CSS. El médico Vicente Chiu, de la institución, señala que se están implementando mejoras tecnológicas para agilizar el proceso y que, incluso los adultos mayores, pueden usar el sistema con ayuda de algún familiar.
Sin embargo, el hábito de madrugar y esperar en la puerta sigue siendo fuerte, y muchos pacientes prefieren la “fila segura” antes que confiar en un código o un mensaje de texto. Por eso, además de dar atención, las autoridades buscan educar a la población sobre la importancia de asistir a las citas programadas y de aprovechar las opciones digitales para evitar esperas innecesarias.



