Este año, la Cuaresma arranca hoy Miércoles de Ceniza, ese día clave que pone en marcha 40 días de reflexión y cambio personal rumbo a la Pascua. Para los católicos, no se trata de pasar hambre de día y devorar todo de noche a escondidas, ni de boicotear la carne los viernes solo porque “toca”. El chiste real es renunciar a algo que te encante –como ese café extra o el postre favorito– y usarlo para ayudar a un vecino en apuros. Imagínate: en vez de gastar en mariscos carísimos que suben de precio como locos estos días, come lo que tengas y comparte con quien lo necesita. Esa es la esencia de la Semana Santa, pura buena voluntad y solidaridad.
Este rito viene de lejos. Todo empezó en la Iglesia antigua con gestos de ceniza para pedir perdón, y se hizo oficial en el siglo XI. El Miércoles de Ceniza, las cenizas se queman de los ramos del Domingo de Ramos del año pasado –en algunos lados las mezclan con agua bendita para potenciar el simbolismo–. Te las ponen en la frente en forma de cruz, recordándote que la vida es frágil como el polvo y que toca un cambio de adentro hacia afuera. No es obligatorio ir a misa ni ponértela, pero la Iglesia lo pica como lo mejor para conectar con lo espiritual.
En Panamá, la Arquidiócesis arma un evento grande ese día: una Solemne Eucaristía en la Catedral Basílica Santa María La Antigua, con Mons. José Domingo Ulloa al frente. Antes, a las 5:30 p.m., sale una procesión desde el Convento de Santo Domingo. Es la chance perfecta para arrancar con fe y ganas de mejorar, sin complicaciones.



