La historia de la obra salesiana no se entiende sin Margarita Occhiena, conocida con cariño como Mamá Margarita.
Su vida, marcada por el sacrificio y la fe, fue el cimiento humano y espiritual sobre el que se formó una de las misiones educativas más extendidas del mundo.
Margarita nació el 1 de abril de 1788 en Capriglio, al norte de Italia. A los 29 años quedó viuda, cuando apenas llevaba cinco años de matrimonio, y tuvo que asumir sola la responsabilidad de sacar adelante a su familia en medio de la hambruna que golpeaba a Europa.
Se convirtió en la primera y principal cooperadora de San Juan Bosco, aportando su presencia maternal al Sistema Preventivo y acompañando los primeros pasos de la obra educativa.
Sin proponérselo, fue cofundadora de la Familia Salesiana, que luego formaría a muchos santos.
Margarita murió en 1856, a los 68 años y fue declarada en 2006 Venerable por el papa Benedicto XVI.
Como homenaje a su labor como madre y consejera, la Basílica Don Bosco, como complemento a su museo dedicado al santo, alberga una réplica de la casa donde creció Don Bosco. En ese espacio, una estatua de Mamá Margarita recuerda su papel fundamental en la formación humana y espiritual que dio origen a la obra salesiana.


