Más de tres décadas después del trágico atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, Panamá sigue buscando justicia. Las autoridades del país expresaron su profunda preocupación porque uno de los implicados, Ali Zaki Hage Jalil, estaría residiendo en Venezuela.
Este ataque, ocurrido el 19 de julio de 1994, cobró la vida de 20 personas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.
Sigue la investigación por el ataque terrorista al vuelo 901 de Alas Chiricanas el 19 de julio de 1994, con 21 personas a bordo. Foto tomada de internetHage Jalil, de 57 años, fue detenido recientemente en la isla de Margarita por agentes de Interpol Venezuela, en coordinación con autoridades judiciales panameñas. Sobre él pesaba una Notificación Roja emitida por Interpol Panamá por homicidio doloso y delitos contra la seguridad colectiva, relacionados con medios de transporte y comunicación.
El misterio del caso AlasEl Ministerio de Relasciones Exteriores a través de un comunicado, informó que iniciará los trámites diplomáticos y judiciales para lograr su extradición y que enfrente la justicia en Panamá, cumpliendo con los principios del Derecho Internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre lucha contra el terrorismo.
Además, explicaron que el país seguirá fortaleciendo la cooperación con aliados y organismos internacionales para prevenir, investigar y sancionar cualquier forma de terrorismo y financiamiento de actividades ilícitas que amenacen la seguridad regional.

El atentado del vuelo 901 es uno de los episodios más tristes de la aviación panameña: la nave explotó en pleno vuelo tras despegar de Colón, y murieron todos los pasajeros y tripulantes. La agresión se dio un día después de otro ataque en Argentina, que también fue reivindicado por un grupo vinculado a Hezbolá.
Con la captura de Hage Jalil, Panamá espera cerrar un capítulo pendiente, honrar la memoria de las víctimas y reforzar la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo.



