Con entrega, disciplina y un corazón que late fuerte por la camiseta, la delegación panameña que participa en los Juegos Deportivos Estudiantiles de Premedia CODICADER 2025 ha dado de qué hablar.

No solo por los resultados, que ya son impresionantes, sino por la manera en que cada estudiante-atleta ha demostrado que el deporte escolar es una semilla de futuro para el país.
Un inicio arrollador en el campo
Desde el primer pitazo, el fútbol encendió el espíritu tricolor. El Instituto Rubiano, encargado de representar a Panamá en la rama masculina, salió a la cancha sin titubeos y con hambre de victoria. El resultado: una contundente goleada 6-1 frente a Nicaragua.Los nombres de Jesús Valencia, Jacob Linares, Michael Merchant y Neymar Díaz resonaron en la cancha, mientras que Andrés Andrade, desde el medio campo, manejaba el juego con la visión de un veterano.

La red también habla panameño
En las canchas de voleibol, la sincronía y la potencia fueron las armas principales. Tanto el equipo masculino como el femenino arrasaron con El Salvador, imponiéndose con marcadores que dejaron claro quién mandaba en la pista.El trabajo en equipo, la comunicación y la confianza mutua marcaron la diferencia y dejaron una imagen impecable de Panamá ante el resto de los países.
Golpes que enseñan y triunfos que motivan
El balonmano masculino vivió un encuentro de alto voltaje frente a Nicaragua. Cada punto se luchó con intensidad, pero al final la victoria fue panameña: 33-28.El nombre de Edgardo Ábrego quedó grabado como el mejor del partido.Mientras tanto, el equipo femenino enfrentó un resultado adverso, pero con la cabeza en alto. “Cada caída nos enseña cómo levantarnos más fuertes”, dijeron con madurez admirable tras perder 15-5.

Mentes brillantes en el tablero
Y si el deporte es físico, también es mental. En su debut en ajedrez, Panamá hizo historia: nueve medallas de oro, una de plata y una de bronce. Una hazaña que sorprendió incluso a quienes ya conocían el potencial de nuestros jóvenes.
Más que medallas: carácter, país y futuro
En cada disciplina, la delegación panameña ha demostrado que los logros no vienen solos. Son fruto de la constancia, del entrenamiento, del amor por los colores que representan.Y si algo ha quedado claro en esta edición de los CODICADER es que Panamá no solo compite, sino que inspira.
Desde el silbato inicial hasta el último movimiento de una pieza en el tablero, nuestros estudiantes han gritado con el alma: ¡Vamos Panamá!



