Las honras fúnebres de la empresaria, escritora, conferencista e influencer panameña Marie Claire González Atencio, cuyo fallecimiento causó conmoción dentro y fuera del país, se realizaron este viernes 17 de julio en la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, donde familiares, amigos, seguidores y figuras públicas acudieron para acompañar a la familia en la despedida.
Desde antes del inicio de la eucaristía, el esposo de Marie Claire permaneció cerca de los asistentes que se acercaban a expresarle sus condolencias.
Con lágrimas en los ojos, agradecía cada muestra de apoyo y respondía con abrazos prolongados, en medio de un ambiente contenido, sereno y marcado por el dolor.
Entre los presentes estuvo el diputado de la República Raúl Pineda, quien se sumó a la ceremonia junto con decenas de personas que acudieron al templo.
Un ambiente de templanza
La misa comenzó en un ambiente de templanza. La música de violín y piano acompañó distintos momentos de la ceremonia y añadió una sensación de paz, aunque atravesada por la tristeza.
La combinación de ambos instrumentos mantuvo un tono sobrio mientras avanzaban las lecturas y oraciones.
La primera lectura estuvo tomada de Filipenses 3, 21, con el mensaje de que Dios “transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso de Jesucristo”.
Luego, el salmo responsorial fue el Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.
Durante el Evangelio se leyó parte de Juan 12: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”.
Fotos: Elysée Fernández“La vida no se acaba, se transforma”
En la homilía, el sacerdote centró su reflexión en el misterio de la vida, la muerte, el sufrimiento y la esperanza. Explicó que, para la fe cristiana, la muerte no representa un final absoluto, sino un paso en el camino hacia Dios.
El religioso insistió en que las personas de fe deben sostener la esperanza incluso frente al dolor. Recordó que Jesús también conoció el sufrimiento humano y utilizó la imagen del grano de trigo, que debe caer para dar fruto, como una manera de explicar la transformación.
También habló del amor como una fuerza capaz de permanecer más allá de la ausencia y pidió a los asistentes aprovechar la vida para construir paz, reconciliación y cercanía con los demás. Durante la preparación de la eucaristía pronunció la frase: “La vida no se acaba, se transforma”.
Un llamado a escuchar
Al finalizar la eucaristía llegó el momento más duro de la ceremonia.
Un representante de la familia tomó la palabra para recordar la trayectoria personal de Marie Claire y hablar sobre las luchas que muchas veces pueden esconderse detrás de una sonrisa.
Pidió que la despedida no quedara únicamente como una visita, sino como un compromiso para escuchar con más atención, preguntar con sinceridad cómo está otra persona, reconocer que detrás de una apariencia tranquila puede existir una batalla que los demás no alcanzan a ver.
Luego anunció la lectura de fragmentos de las últimas palabras que Marie Claire había dejado para las personas más importantes de su vida. El representante aclaró que no se trataba de una interpretación de la familia, sino de mensajes personales compartidos con respeto por su intimidad.
En esas palabras, Marie Claire expresó su amor por sus hijos, su esposo, sus padres, amigos y mascotas.
También dejó mensajes de ánimo para sus hijos, a quienes pidió cuidar su corazón, mantener sus sueños y conservar el vínculo entre ellos y con su padre.
A su esposo le agradeció el camino compartido, el apoyo en los momentos de miedo y la vida construida juntos. Para sus amistades dejó palabras de gratitud por las comidas, las conversaciones, las risas, los viajes, el cariño y la compañía.
El mensaje final pidió que sus seres queridos no permitieran que la tristeza borrara los recuerdos felices. También los invitó a abrazarse más, perdonarse, expresar el cariño sin esperar una ocasión especial y encontrar su memoria en cada acto de bondad, en cada abrazo sincero y en cada gesto de amor.
El momento más emotivo de la despedida
Al concluir las últimas palabras, buena parte de la feligresía se acercó para acompañar a los familiares. Los abrazos se multiplicaron y el silencio se mezcló con el llanto de quienes buscaban ofrecer consuelo en uno de los momentos más dolorosos de la despedida.
Tras finalizar la eucaristía, Mi Diario intentó obtener declaraciones de las personas presentes.
Sin embargo, ninguno de los asistentes quiso hablar con este medio.











