"Michael", el biopic del rey del pop estrenado el pasado fin de semana, no solo llegó a los cines como un evento cinematográfico, sino como un fenómeno global que ha sacudido la industria del entretenimiento. Y es que desde su estreno, el filme ha logrado cifras contundentes en taquilla, lo que demuestra una recepción masiva del público, pero también ha provocado un intenso debate entre los críticos.
En términos comerciales, el impacto ha sido inmediato. La cinta ha superado los 200 millones de dólares a nivel mundial en sus primeros días en cartelera, posicionándose entre las películas más taquilleras del año y confirmando el poder de convocatoria del legado de Michael Jackson.
Pero el fenómeno comenzó incluso antes del estreno. Su primer tráiler rompió récords como el más visto en la historia de una película biográfica musical, marcando el nivel de expectativa global que rodeaba el proyecto.
En cuanto a la crítica, el panorama ha sido más complejo. Medios especializados, entre ellos Rotten Tomatoes, revelan una sorprendente discrepancia entre la visión técnica y el gusto del público. Mientras han coincidido en destacar la actuación de Jaafar Jackson, sobrino del artista, quien ha sido señalado como uno de los grandes aciertos del filme, varios análisis han cuestionado el enfoque narrativo, calificando la historia como “edulcorada” o poco profunda al abordar aspectos más polémicos de la vida del cantante.
Esa división se refleja claramente en los números: mientras la crítica le ha otorgado calificaciones bajas (alrededor del 38% en plataformas especializadas), el público ha respondido de manera completamente distinta, con una aceptación cercana al 97%, impulsada por la nostalgia, la música y el espectáculo visual.
Y es ahí donde está la clave del fenómeno. Para los fanáticos, la película no es solo un biopic, sino una experiencia emocional. Redes sociales, salas llenas y reacciones virales muestran a espectadores cantando, bailando y reviviendo los éxitos que marcaron generaciones. La conexión con la música y la figura de Jackson ha sido suficiente para convertir la película en un éxito popular, más allá de las críticas técnicas.
Un ejemplo de esto fue lo que se vivió en Berlín, Alemania, donde luego de finalizada la película, las personas se tomaron de las manos, se abrazaron y cantaron “Heal the World”.
El Rey del Pop volvió... y volvió haciendo historia.



