El Ministerio Público tiene más de un año siguiendo el rastro del patrimonio acumulado por de la rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), Etelvina Medianero de Bonagas, y su familia más cercana.
El 15 de mayo de 2025, el procurador general de la Nación, Luis Carlos Manuel Gómez Rudy, dirigió una nota de dos páginas a Nairobia Escrucería, directora del Registro Público, con una lista de nombres y cédulas, y una solicitud expresa:
buscar propiedades, sociedades y cualquier huella patrimonial ligada a la rectora y 12 familiares más, en medio de una investigación por presuntos delitos contra la administración pública. Este tipo de pesquisas suele ser el preludio de casos complejos orientados a auditar la procedencia de bienes de personas con capacidad de gestión o influencia dentro del sector estatal.
La solicitud, dirigida a la directora general del Registro Público busca determinar con precisión si estas personas mantienen propiedades inscritas a su nombre o en sociedades, organizaciones o asociaciones sin fines de lucro en las que figuren como directivo, dignatario, representante legal, socio o suscriptor.
Hace 10 días, el procurador se presentó personalmente a la sede de la Unachi, para conducir una diligencia como parte de otra investigación, relacionada con promociones o aumentos a personal que presentó títulos académicos de dos universidades extranjeras que no está reconocidas en Panamá.
El listado
En la lista de personas naturales remitida por el procurador al Registro Público aparecen tres hijos de la rectora: Jessica Joanna, Ethel Mayte y Moisés Enrique Bonagas Medianero.
El documento también incluye a una extensa red familiar integrada por Franklin, Edwin, Ramiro, Omaira, Javier, Genarina y Andrés Medianero Atencio. Los siete serían hermanos de la rectora.
La relación de personas investigadas también incluye a José Roberto Checa Del Cid, identificado como yerno de la rectora, y a Miriam Milagro Colato Durán, señalada como su nuera. El nombre de Colato Durán ya había surgido anteriormente en el escenario público, cuando la propia rectora la presentó como su supuesta “sobrina” de El Salvador, durante una sustentación presupuestaria en la Asamblea Nacional de Panamá.
Las propiedades
Una revisión en el Registro Público permitió constatar que varios de los nombres incluidos en la investigación —sobre todo los hijos de la rectora— aparecen vinculados a distintas fincas y sociedades en las que también figura Etelvina Medianero de Bonagas.
Los registros consultados muestran coincidencias en estructuras societarias y propiedades compartidas, elementos que ahora forman parte del mapa patrimonial bajo la lupa del Ministerio Público.
La rectora aparece directamente relacionada con al menos dos fincas inscritas en el Registro Público, ubicadas en David y Boquete, provincia de Chiriquí. Sin embargo, en 2021, durante una diligencia que ordenó el Tribunal de Cuentas como parte de una investigación por el presunto manejo irregular de fondos, le fueron cauteladas tres fincas en Chiriquí y un apartamento en la ciudad de Panamá. Posteriormente, esa medida fue suspendida.
Además, aparece como fundadora de Bonagas Medianero Foundation, una fundación privada cuyos objetivos incluyen preservar y aumentar el patrimonio de sus fundadores. Al menos tres fincas están a nombre de esta fundación. En esta estructura también figuran sus hijos.
La rectora igualmente aparece como suscriptora de la sociedad Consejo Académico Educativo Cultural, Universidad Iberoamericana de Panamá, S.A., una universidad privada que opera en Chiriquí y que es administrada por una de sus hijas.


