La industria molinera de Panamá pidió que el país importe más arroz para evitar desabastecimiento, aduciendo que la producción local está en riesgo por menos hectáreas sembradas y la amenaza del fenómeno El Niño. El reclamo se discutió en la Cadena Agroalimentaria del Arroz, pero la mayoría de los productores votó por una cifra mucho menor.
ANALMO, la Asociación Nacional de Molineros, propuso traer 1.6 millones de quintales de arroz cáscara —equivalente a dos meses de consumo nacional— para asegurar el empalme con la próxima cosecha y permitir el reposo necesario del grano en silos. Según la gremial, esa importación protegería la calidad y la disponibilidad para los consumidores mientras se enfrentan riesgos climáticos y de mercado.
Los argumentos detrás de la solicitud incluyen datos oficiales: se sembraron 2,500 hectáreas menos que en la misma fecha del año pasado; un Análisis de Rendimiento de Inventario indica que, con las cifras actuales, el país podría quedarse sin inventario el 21 de septiembre de 2026; y el IICA actualizó el consumo nacional aparente a 788,383 quintales mensuales. Además, el Instituto de Meteorología e Hidrología (IMHPA) alertó con un 95% de probabilidad de condiciones anómalas de temperatura y lluvia por hasta 18 meses, en línea con patrones de 1997 y 2023.
El IICA, por su parte, planteó otra cifra: 2.325 millones de quintales como precaución máxima. Y los molineros recordaron que en 2023 se importaron 4.2 millones sin que eso impidiera la compra de la producción nacional.
No todo el comité estuvo de acuerdo. En la reunión de la Cadena Agroalimentaria hubo tres propuestas: 786 mil quintales (la opción que defendió la mayoría de productores), 1.4 millones (una propuesta intermedia) y 1.6 millones (la de ANALMO). La votación —criticada por algunos porque la industria molinera y distribuidores son minoría frente a los gremios productores— terminó favoreciendo la opción de los agricultores: 786 mil quintales, que fue remitida como recomendación al Consejo de Gabinete.
ANALMO insiste en que la importación no busca reemplazar la producción nacional, sino complementarla en un momento de incertidumbre económica y climática, y pide corresponsabilidad del sector: productores, comerciantes e industria deben acordar medidas que garanticen la seguridad alimentaria del país.
Mientras el Consejo de Gabinete evalúa la recomendación, el debate deja en evidencia dos preocupaciones: proteger el abastecimiento inmediato y coordinar una respuesta que compense riesgos climáticos, alzas en costos de insumos por conflictos internacionales y la reducción de áreas sembradas.


