Las máquinas no han parado en el río Curundú. El Ministerio de Obras Públicas, desde su Área Canalera, trabaja varios tramos del cauce —desde la Avenida Frangipani hasta las construcciones de Curundú— para remover sedimentos, maleza y residuos que obstruyen el paso del agua y aumentan el riesgo de desbordes cuando llueve fuerte y sube la marea.
Las labores más recientes se hicieron detrás de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá, una zona clave porque protege a comunidades vulnerables como Viejo Veranillo (Curundú), y los sectores de La Locería y La Alameda en Bethania. Vecinos consultados en el lugar dijeron que las intervenciones les dan tranquilidad, sobre todo en la época de lluvias, aunque pidieron que las máquinas lleguen a puntos donde aún persisten basureros y taponamientos.
El MOP ejecuta las obras bajo el programa “Horas Máquina”, que implica el uso de retroexcavadoras y dragas para conformar taludes y recuperar la sección hidráulica del río, es decir, dejar suficiente espacio para que el agua fluya sin buscar salidas por las calles. Según el director del Área Canalera, David Cedeño, las tareas se han venido realizando de forma escalonada por varios sectores y continuarán hasta dejar despejadas las zonas críticas.
Por qué importa: el Curundú es un afluente que históricamente se desborda cuando coinciden lluvias intensas y mareas altas, y su limpieza reduce el peligro de inundaciones en casas, escuelas y comercios cercanos. Además del dragado, vecinos y autoridades coinciden en que es necesario mantener limpieza permanente y evitar arrojar desechos al río para no volver a obstruir el cauce.



