Con profunda devoción y el firme propósito de fortalecer su fe, miles de feligreses provenientes de distintos puntos del país participaron en la tradicional romería al Cristo de los Milagros, celebrada en la iglesia San Bartolomé, en el distrito de La Mesa, provincia de Veraguas.
Los peregrinos acudieron en señal de agradecimiento por los favores recibidos, especialmente relacionados con la salud, atribuidos al Señor de los Milagros. Entre los testimonios destacó el de María Rodríguez, residente en El Perú de Cañazas, quien manifestó que desde pequeña es devota y asegura haber recibido dos milagros junto a su familia.
“Mi esposo no podía tener hijos y, con mucha fe, le pedí al Cristo de los Milagros, y el milagro se nos concedió. También mi hijo, que padecía una enfermedad, fue sanado. Cuando uno tiene fe, todo llega en su momento”, expresó emocionada.

Eucaristía
La celebración principal se realizó a las 11:00 de la mañana con una solemne eucaristía presidida por monseñor Audilio Aguilar Aguilar, quien durante su homilía hizo un llamado a mantener viva la esperanza y la confianza en Dios.
El obispo destacó que la fe permite superar las dificultades y recordó a los presentes que Jesús es el camino, la verdad y la vida. “No permitamos que nuestro corazón se turbe. Dios siempre está con nosotros y nos invita a amarle y a amar al prójimo”, enfatizó.
Asimismo, señaló que la hora santa representa “un pedacito de cielo” y exhortó a los fieles a reflexionar y mantener una relación cercana con Dios.

Fervor de los fieles
La actividad estuvo marcada por el fervor y la alegría de los asistentes, muchos de los cuales mantienen esta tradición desde hace décadas. Tal es el caso de María González, quien aseguró tener más de 30 años participando en la romería.
“Todos los años vengo con mucha fe y seguiré haciéndolo hasta que Dios me lo permita”, expresó con emoción.
La romería al Cristo de los Milagros continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más importantes de la región, reuniendo a miles de creyentes en un ambiente de oración, esperanza y agradecimiento.


