El Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (Marta)podría reabrir sus puertas en diciembre de este año.
Así lo anticipó la ministra de Cultura, Maruja Herrera, en una entrevista con La Prensa el pasado jueves al margen del foro Mujer 2026, un encuentro de mujeres líderes de distintos sectores organizado por este medio junto a la revista Ellas.
“Es una deuda histórica profunda. Tenemos a una mujer que nos inspiró muchísimo, que fue Reina Torres de Araúz. El museo recoge la historia de la Nación en un solo lugar, que además era el ferrocarril. Aspiramos en esta administración cumplir con esa deuda histórica. Se nos debe entregar en diciembre. Finales de diciembre sería mi aspiración. Me puedo ir a principios de enero, pero yo quiero ser muy firme en que a finales de diciembre tendremos el Reina Torres de Araúz”, afirmó.
La ministra contó que el museo tiene su bóveda para resguardar toda la colección y adelantó que tendrá museografía moderna para que todos los panameños puedan recorrer la historia del país de forma didáctica e interactiva.
Fue fundado en 1976 como Museo del Hombre Panameño, es el principal espacio dedicado a la antropología en el país y resguarda miles de piezas arqueológicas, etnográficas y de orfebrería que documentan la historia precolombina y contemporánea de Panamá. Se trata de más de 26 mil piezas.
Su restauración integral incluye la rehabilitación del edificio histórico, antigua estación del ferrocarril, la construcción de nuevos espacios de conservación y el desarrollo de una propuesta museográfica contemporánea. Las obras quedaron en pausa en el gobierno pasado.
El proyecto contempla también áreas para exhibiciones permanentes y temporales, así como espacios educativos, con el objetivo de convertir el museo en un centro de conocimiento y encuentro ciudadano.
La historia del istmo
La colección de cerámica, orfebrería y objetos etnográficos, narran la historia del istmo desde épocas precolombinas hasta la actualidad, lo que refuerza su valor como uno de los principales repositorios del patrimonio cultural panameño.
Está cerrado desde 2013. En 2020 se dio inicio a las obras de restauración, pero han enfrentado múltiples tropiezos. Se paralizaron en 2023.
El proyecto avanzó a trompicones: primero se demoró la entrega del anticipo financiero, luego cambiaron de contratista y, en medio de la obra, aparecieron hallazgos arqueológicos imprevistos que obligaron a replantear el ritmo de los trabajos.


