La prisa y la falta de paciencia no suelen llevar a buen puerto. Eso quedó en evidencia en una conocida casa de citas de Llano Bonito, donde dos conductores, más enfocados en llegar primero que en respetar el paso, terminaron chocando justo en la entrada del lugar.
Testigos relatan que ninguno quiso ceder. Ambos apuraron la marcha, convencidos de que el otro iba a frenar, pero la cortesía brilló por su ausencia. El resultado fue un encontronazo que dejó carros golpeados y planes dañados, cuando todo parecía estar a un paso de concretarse.
El incidente no dejó personas lesionadas, pero sí una escena incómoda y una lección clara: cuando nadie da paso, el apuro cobra factura. A veces, esperar unos segundos evita perder mucho más.



