La crisis generada por el cierre parcial del Puente de las Américas no solo está golpeando el tráfico, sino que también está tocando la vida diaria de miles de panameños. Y ante ese escenario, la Iglesia católica decidió pronunciarse.
El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, envió un mensaje directo a las comunidades de Panamá Oeste, donde reconoce el cansancio, la incertidumbre y el impacto que esta situación ha provocado en familias que ven alteradas sus rutinas, trabajos y tiempos de traslado.
“No se trata solo de un tema vial”, advierte en el comunicado, dejando claro que detrás del caos hay historias reales de personas que cada día enfrentan largas horas de tranque y dificultades para llegar a sus destinos.
Llamado firme a autoridades y ciudadanos
Ulloa hizo un llamado claro a las autoridades para que actúen con prontitud, transparencia y eficacia frente a la crisis, pero también apuntó a la ciudadanía, pidiendo actuar con madurez, evitar el desorden y no agravar la situación con imprudencias.
“Panamá no necesita más tensión, necesita conciencia, colaboración y sentido de bien común”, señala el mensaje.
Un mensaje espiritual en medio del caos
Más allá del tráfico, el arzobispo invitó a la población a detenerse y reflexionar. En medio de la incertidumbre, llamó a volver la mirada hacia la fe como una forma de encontrar calma y fortaleza. También pidió orar por quienes toman decisiones, por los más afectados y por la prudencia colectiva.
“Hago un llamado sincero a todos: Oremos por quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones; oremos por quienes están siendo más afectados en su vida diaria; oremos para que reine la prudencia. Que este momento no nos divida, que no saque lo peor de nosotros, sino que nos haga redescubrir lo mejor: la solidaridad, la comprensión, la capacidad de ayudarnos unos a otros”, recalcó monseñor Ulloa en su mensaje.
“No están solos”, recalca el mensaje dirigido especialmente a los residentes de Panamá Oeste.
El verdadero puente
El comunicado cierra con una frase que resume el fondo del mensaje: los puentes no solo se sostienen con concreto, sino con responsabilidad, verdad y compromiso de todos.


