La gente de Soná ya comienza a ver luz al final del puente. El Ministerio de Obras Públicas (MOP) avanza a buen ritmo en la construcción del nuevo puente sobre el río Grande, que conectará mejor varias comunidades del sur de Veraguas y aliviará los problemas de movilidad que se agravan cada invierno.
Según Humberto Della Togna, director regional del MOP, la obra está en su etapa final: alrededor del 90% ya está ejecutado. “Con la estructura principal instalada, ahora trabajamos en los accesorios y en las revisiones técnicas para dejar todo listo”, dijo. Esos “accesorios” incluyen barandas, rampas de acceso, defensas laterales y los últimos acabados que garantizan seguridad y durabilidad.
El puente mide 30 metros y, cuando abra al tránsito, beneficiará de forma directa a unas 1,500 personas. Productores locales —ganaderos y agricultores que llevan su cosecha a mercados cercanos— son los más esperanzados, porque la nueva vía reducirá los riesgos y retrasos que hoy impone el cruce durante las lluvias intensas. Para muchos residentes, el paso actual es peligroso y, en ocasiones, intransitable, lo que afecta la economía familiar y el acceso a servicios básicos.
Vecinos cuentan que llevan años esperando una solución permanente. “Cuando llueve se complica todo: no se puede salir con las cajas de leche ni llevar al médico a tiempo”, comentó una vecina del sector (identidad reservada). Con el puente, las familias esperan que mejorar el acceso impulse también la llegada de servicios y oportunidades, desde transporte escolar más seguro hasta mayor flujo comercial.
Las labores finales incluyen pruebas de carga y ajustes de seguridad; una vez concluidas, el MOP coordinará la entrega para que la comunidad pueda usar la nueva infraestructura cuanto antes.



