La tarde del jueves 26 de febrero de este año, un operativo del Municipio de Panamá tomó por sorpresa a media docena de restaurantes ubicados en las plazas Herrera y Bolívar, en el barrio de San Felipe.
Mesas, sillas, barras auxiliares y todo tipo de mobiliario fueron retirados por funcionarios municipales y cargados en camiones de la Alcaldía. La intervención respondió, según las autoridades, a “graves irregularidades” detectadas en el uso del espacio público dentro del Casco Antiguo, considerado el conjunto histórico más importante del país.
En ese momento, Gasparín Belandría, en representación de la Asociación de Restaurantes, Bares y Hoteles del Casco Antiguo (Arhca), reconoció que era necesario cumplir con la normativa vigente, aunque pidió que las acciones se ejecutaran “con mayor tacto” para no afectar la experiencia de los turistas.
Sin embargo, lo que no se mencionó públicamente fue que varios de estos establecimientos llevaban años ocupando, sin autorización, áreas de plazas y aceras. Tampoco se señaló que, además de incumplir requisitos establecidos por la reglamentación municipal, no pagaban por el uso del espacio público.
“Luego de una revisión exhaustiva de los registros se constató que los establecimientos señalados no cuentan con los permisos de uso temporal del espacio público en el Conjunto Monumental de Casco Antiguo”, confirmó el alcalde capitalino, Mayer Mizrachi.
La información forma parte de la respuesta oficial a una solicitud de información presentada por un grupo de residentes del Casco Antiguo.
Acción ciudadana
Vecinos del barrio histórico, que en principio avalaban la instalación de cafés y restaurantes en las plazas, aseguran que con el paso del tiempo la situación se desbordó. Denuncian que los comercios fueron apropiándose progresivamente de parques y aceras, al tiempo que el ruido constante alteró la convivencia en el área.
Cansados por la situación —que incluían bocinas a alto volumen y música diaria— decidieron organizarse, contratar un abogado y exigir el cumplimiento de la ley.
De acuerdo con el Acuerdo del Consejo Municipal No. 23 de 2016, únicamente se permite colocar “mesas, sillas y paraguas” en tres puntos del Casco Antiguo: las plazas Catedral, Herrera y Bolívar. Para ello, los interesados deben tramitar un permiso de uso temporal ante el Municipio.
La norma prohíbe la instalación de bares, toldas, letreros o altoparlantes, y establece que cualquier autorización debe garantizar “el derecho que tiene toda persona, nacional y extranjera, a utilizar, caminar y circular libremente” por dichas plazas.
Además, los negocios solo pueden solicitar el uso del espacio frente a su local comercial.
El Acuerdo, aprobado por el Consejo Municipal de Panamá, señala que cada restaurante debe pagar $500 mensuales por el permiso temporal, además de $50 por metro cuadrado ocupado cada mes.
En la Plaza Bolívar operan al menos cinco restaurantes que mantenían mobiliario en el área.
Según el abogado en su escrito, estas reglas no se respetaban, lo que llevó a los residentes a solicitar formalmente información para determinar si existían permisos especiales o si los comercios actuaban al margen de la ley.
La respuesta llegó a finales de marzo. El alcalde Mizrachi también señaló que los negocios habían sido advertidos previamente, especialmente en el caso de la plaza Bolívar.


