El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció la culminación de un movimiento estratégico que sacude las finanzas del país: el canje de pagarés por bonos.
Esta operación, aprobada por el Consejo de Gabinete mediante el Decreto No. 33 del 26 de agosto de 2025, transforma instrumentos no negociables en activos líquidos de mercado, fortaleciendo el Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) y apuntalando la estabilidad fiscal.Con este canje, el patrimonio fiduciario del FAP asciende a USD 3,028.8 millones, consolidando su papel como el “colchón” financiero del Estado.
Según el MEF, la operación fue diseñada bajo criterios técnicos y de transparencia, con el propósito de optimizar la administración de la deuda pública y reforzar las reservas soberanas.
Entre los beneficios destacados se encuentran:Mayor liquidez para el FAP, al contar ahora con bonos negociables en los mercados financieros internacionales.
Reducción del costo de la deuda pública, gracias a la sustitución de pagarés con tasas más altas por bonos de menor rendimiento.
Disminución de la deuda neta en aproximadamente USD 1,153.9 millones para las finanzas del Estado.Mejor administración de vencimientos y optimización del flujo de caja, lo que otorga mayor flexibilidad fiscal.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que se trata de una medida que equilibra al mismo tiempo las reservas soberanas y la carga financiera del país:
“Esta decisión mejora simultáneamente la posición del FAP, el flujo de caja y el perfil de la deuda pública. Cumplimos con responsabilidad: más liquidez para el ahorro soberano y menor costo para el contribuyente. Convertimos pagarés en activos de mercado sin pérdida de valor y reforzamos las reservas patrimoniales del país”.
El Fondo de Ahorro de Panamá, creado en 2012 como resultado de los aportes del Canal, acumula así los excedentes financieros de los últimos años, especialmente los generados entre 2018 y 2023.
Su función es clara: servir como respaldo en casos de emergencias económicas y garantizar la estabilidad intergeneracional.
La conversión de pagarés en bonos, lejos de ser una maniobra burocrática más, refuerza el blindaje de las finanzas nacionales.
Con esta jugada, Panamá no solo reduce su deuda neta y asegura liquidez inmediata, sino que también fortalece su capacidad de respuesta ante crisis futuras.
En un contexto global de incertidumbre y presión fiscal, el canje marca un paso firme hacia la modernización del portafolio del ahorro soberano.
La medida es vista como un mecanismo de prudencia financiera, que asegura que los recursos del país no se queden inmovilizados, sino que trabajen a favor de la sostenibilidad fiscal y el bienestar de las próximas generaciones.

