Un grupo de 45 ciudadanos colombianos abandonó Panamá este 18 de mayo desde el Aeropuerto Marcos A. Gelabert, en operaciones de control migratorio coordinadas por el Servicio Nacional de Migración. De ese total, 36 quedaron fuera del país por infracciones administrativas (estadía vencida, evasión de controles y faltas migratorias), y 9 fueron expulsados por tener antecedentes o presuntas vinculaciones con delitos graves.
Las nueve expulsiones responden a casos relacionados con tráfico internacional de drogas, venta de sustancias ilícitas, posesión y tráfico de armas y extorsión, según las autoridades, que los consideran una amenaza para la seguridad colectiva y el orden público. Los deportados, en su mayoría, salieron del país por incumplir la normativa migratoria vigente.
El director general del Servicio Nacional de Migración, Roger Mojica Rivera, describió la operación como parte de los controles permanentes que realiza la institución para “fortalecer la seguridad, combatir la migración irregular y garantizar el cumplimiento de las leyes”. Las acciones se enmarcan además en el Memorándum de Entendimiento suscrito entre Panamá y Estados Unidos, que facilita la coordinación en temas migratorios.
Estas salidas se suman a otras operaciones recientes destinadas a identificar y retirar del país a personas que incumplen la ley o representan un riesgo para la seguridad. Las autoridades indicaron que seguirán realizando controles y acciones conjuntas con socios internacionales para mantener el orden y dar respuesta a delitos transnacionales.



