La nueva identidad reúne atributos como la conexión, diversidad, confianza y generosidad, y busca posicionar al país como un punto de encuentro global.
Panamá dio a conocer oficialmente su nueva Marca País: “Panamá Anfitrión del Mundo”, una identidad que busca representar lo que caracteriza al país y fortalecer su presencia internacional.
La propuesta nace con el objetivo de destacar las fortalezas panameñas, entre ellas el Canal de Panamá, su ubicación estratégica, la riqueza cultural de su gente, su liderazgo logístico, conectividad, biodiversidad y vocación de servicio.
Bajo una misma visión, la nueva Marca País integra cinco dimensiones fundamentales para el desarrollo del país: inversión, exportaciones, turismo, logística y sostenibilidad. Su propósito se resume en la frase: “recibir con generosidad, potenciar prosperidad”, basada en cuatro atributos principales: generosidad, conexión, diversidad y confianza.
De acuerdo con la iniciativa, Panamá se presenta como un país abierto, donde convergen culturas, personas y oportunidades, con la capacidad de recibir y generar condiciones para que quienes llegan puedan crecer y prosperar.
Un símbolo que representa la conexión de Panamá con el mundo
El nuevo logo de la Marca País refleja la historia y posición estratégica del territorio panameño. Sus líneas representan la apertura y los caminos que se encuentran.
El color azul simboliza los océanos y la condición de Panamá como punto de conexión global, mientras que el rojo representa la energía y el espíritu de los panameños. Además, las curvas de sus dos “A” hacen referencia al Pacífico y el Atlántico, unidos por Panamá como punto de encuentro.
La creación de esta identidad fue el resultado de más de un año de investigación, estudios de percepción y consultas con representantes del sector público, privado y la sociedad, tanto dentro como fuera del país.
Una responsabilidad compartida
La Marca País plantea que ser “Panamá Anfitrión del Mundo” implica un compromiso colectivo: que los ciudadanos contribuyan a fortalecer la reputación del país, que las empresas impulsen el crecimiento y competitividad, y que las instituciones garanticen la continuidad de esta iniciativa más allá de los cambios de administración.
Como parte de su implementación, se trabaja en una estructura de gobernanza que permitirá administrar, proteger y desarrollar este activo, incluyendo mecanismos de uso, licenciamiento y un programa de embajadores.
Con esta nueva identidad, Panamá busca consolidar una imagen común ante el mundo y reafirmar su papel como un país que conecta, recibe y genera oportunidades.


