La peregrinación a Jesús Nazareno en Atalaya ya comenzó a sentirse con fuerza en Veraguas. A pocos días del inicio de la novena, cientos de feligreses llegaron desde temprano a la Basílica Menor San Miguel Arcángel para agradecer favores recibidos y renovar su fe, en una de las manifestaciones religiosas más concurridas del país.
Niños acompañados de sus padres, adultos mayores y jóvenes caminaron hasta el templo con promesas, velas y oraciones, marcando el ambiente previo a la celebración que cada año reúne a miles durante el primer domingo de Cuaresma.
Niños, jóvenes y adultos participan en la caminata de fe rumbo a la celebración de Jesús Nazareno.Devoción que cruza provincias
Entre los peregrinos estaba Claudio Pérez, oriundo de Tonosí, quien explicó que su visita responde a una tradición familiar. “Siempre he sido un seguidor de Jesús Nazareno y le pido salud para mi familia”, expresó mientras avanzaba entre los fieles.
La devoción no solo se refleja en las caminatas, sino también en la preparación espiritual dentro del templo. Desde el Miércoles de Ceniza se celebran eucaristías campales, acompañadas por coros que afinan sus voces para las ceremonias religiosas que se extenderán durante toda la jornada.
Feligreses llegan a la Basílica Menor San Miguel Arcángel para iniciar la peregrinación a Jesús Nazareno en Atalaya.Preparativos para recibir a miles
El párroco Marcelino González confirmó que todo está listo para recibir la gran afluencia de creyentes que ya comenzó desde el pasado viernes. Destacó que la peregrinación también es una invitación a la reconciliación espiritual mediante el sacramento de la confesión.
Las autoridades eclesiásticas mantienen la organización del evento para garantizar orden y seguridad durante las actividades religiosas, que convierten a Atalaya en uno de los principales puntos de encuentro espiritual del país.
Feligreses llegan a la Basílica Menor San Miguel Arcángel para iniciar la peregrinación a Jesús Nazareno en Atalaya.Una tradición que une generaciones
La peregrinación a Jesús Nazareno sigue siendo un símbolo de fe y unión familiar para los panameños. Cada paso hacia Atalaya representa esperanza, agradecimiento y renovación espiritual. La invitación queda abierta para quienes aún desean sumarse a esta experiencia religiosa.



