En Paso Canoas, el punto caliente de la frontera Panamá-Costa Rica, los inspectores de la Dirección de Prevención y Fiscalización Aduanera (DPFA) Zona Occidental armaron un allanamiento que dejó boquiabiertos a todos. Entraron a un local comercial y descubrieron un botín impresionante: unas 2.033 cajas más 12 latas sueltas de bebidas alcohólicas, listas para cruzar de forma ilegal hacia territorio tico.
La escena era clara como el agua: varios costarricenses cargaban los vehículos con la mercancía, apurados por sacarla del país sin pagar ni un centavo de impuestos. Este tipo de movidas son pan de cada día en la zona, donde el contrabando de licores roba miles de balboas a la economía panameña y deja sin chamba a productores locales.
No se quedaron con las manos cruzadas: retuvieron dos carros con placas de Costa Rica, que olían a culpables desde lejos. Los vehículos terminaron en las oficinas de la DPFA para un buen interrogatorio, mientras las cajas de cerveza quedaron guardadas bajo llave. Todo bajo investigación para ver quiénes están detrás de este intento fallido de saqueo.
Este decomiso suma a la lucha constante contra el contrabando en la frontera occidental, donde el año pasado se pillaron toneladas de mercancía similar. Las autoridades advierten: quien juegue con fuego, se quema.


