En medio de las investigaciones, inspecciones y evaluaciones técnicas a las que está siendo sometido el puente de las Américas, como consecuencia de la explosión e incendio de tres camiones cisterna —ocurridas debajo del puente el lunes 6 de abril—, especialistas insisten en la necesidad de reforzar el mantenimiento estructural de esta vía clave.
Este viernes 10 de abril, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), junto con un equipo de ingenieros del Ejército de Estados Unidos, inició una evaluación estructural integral del puente de las Américas, como parte de un plan técnico orientado a garantizar la seguridad y operatividad de esta infraestructura, por la que circulan, a diario, al menos 65 mil vehículos.
Inspecciones en la estructura del puente de las Américas. Gabriel RodríguezEsta nueva fase de inspección incorpora análisis en sitio, toma de muestras y pruebas de laboratorio, con el objetivo de determinar si el calor del incendio afectó las propiedades del acero y del concreto. De manera preliminar, el MOP informó —tras una primera inspección visual— que no se detectaron daños estructurales severos, por lo que se habilitó el paso de vehículos de hasta 10 toneladas como medida preventiva desde el pasado martes.
‘Se deben incluir estudios patológicos’
El ingeniero civil estructural Ramiro Vargas consideró acertada esta restricción temporal mientras se desarrollan estudios más profundos. “El MOP realizó una inspección visual inicial para identificar fisuras, deformaciones o desprendimientos, pero ahora corresponde un análisis más detallado que confirme si hubo afectaciones internas”, explicó.
El especialista añadió que la siguiente fase “debe incluir estudios patológicos estructurales” que podrían extenderse entre tres y seis meses, con ensayos de laboratorio y simulaciones computacionales. “No basta con lo visual. Es necesario verificar si el acero perdió resistencia o si el concreto presenta fisuras que comprometan la durabilidad del puente”, advirtió.
Más allá del impacto puntual del incendio, Vargas —quien es vicedeno Académico de la Facultad de Ingeniería Civil de la Univesidad Tecnológica de Panamá— hizo un llamado a establecer un programa permanente de mantenimiento. “Este tipo de eventos demuestra que las estructuras críticas requieren inspecciones periódicas y planes de mantenimiento preventivo y correctivo”, sostuvo.
Entre sus recomendaciones, destacó la necesidad de intervenir componentes como las losas de rodadura y continuar con la renovación progresiva de elementos estructurales. “Ya se han reemplazado piezas importantes como las péndolas, pero el mantenimiento debe ser integral y continuo”, indicó.
Asimismo, subrayó la importancia de planificar las intervenciones para reducir el impacto en la movilidad, especialmente en una vía estratégica para la conexión entre la capital y el interior del país. “Las reparaciones pueden programarse en horarios de menor tráfico y acompañarse de medidas logísticas que mitiguen la congestión”, añadió.
Inspección en el puente de las Américas. Gabriel RodríguezFallas estructurales en el sistema de mantenimiento
Por su parte, la arquitecta y exdirectora de mantenimiento del MOP (2004-2007), Diana Peña, advirtió que el principal problema no es solo el evento reciente, sino la ausencia de un sistema sostenido de mantenimiento. A su juicio, existe una falla estructural en la gestión de la infraestructura pública.
Según explicó, aunque se han invertido más de 120 millones de dólares en el puente a lo largo de los años, ese gasto no se ha traducido en un programa continuo y planificado de conservación. “En Panamá hace falta que el mantenimiento se aplique de forma real en todas las infraestructuras del Estado”, afirmó.
Peña subrayó que el mantenimiento no debe ser reactivo ni responder a ciclos políticos, sino que debe ser programado, periódico y basado en criterios técnicos, como ocurría durante la administración estadounidense del puente. “Existían mantenimientos rutinarios y periódicos. Se revisaban fisuras, se sellaban y se intervenían los elementos mayores con una planificación definida”, explicó.
Advirtió que, tras la transferencia del puente a Panamá, estos esquemas se debilitaron, lo que ha incidido en el deterioro progresivo de la estructura. “Después de 1979 y hasta el 2000 prácticamente no hubo mantenimiento, y eso pasa factura”, advirtió.


