Para miles de panameños, el sueño de tener una casa propia se ha vuelto más incierto. El Fondo Solidario de Vivienda, programa que facilitaba la adquisición de viviendas a familias de bajos ingresos, venció el 30 de junio de 2024 sin un marco legal que garantice su continuidad. Este beneficio, que otorgaba un bono de hasta $10,000 para viviendas de interés social valoradas en hasta $70,000, era esencial para entre el 82% y el 87% de los ciudadanos que dependían de él para acceder a una vivienda digna.
El presidente de la República, José Raúl Mulino, anunció el 29 de agosto que el fondo “definitivamente dejará de existir”. Según el mandatario, existe una incongruencia en el programa, ya que “se inician urbanizaciones bajo el pretexto de que contarán con el bono para apartamentos y casas, sin consultar al Estado si tiene capacidad de pago”. Además, señaló que la morosidad es alta debido a una construcción excesiva, lo que ha llevado al Gobierno a tomar esta decisión.
El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) enfrenta una elevada deuda con las promotoras afiliadas al programa. Hay pagos pendientes desde 2021 hasta 2024, una carga heredada por los nuevos directivos del Miviot. El ministro Jaime A. Jované informó que se han realizado pagos de $19 millones y $29 millones para cubrir deudas hasta 2023, y están en proceso de pagar lo correspondiente a los dos primeros meses de 2024.
El principal obstáculo es la falta de presupuesto. El Miviot solo puede ejecutar lo que está estipulado en la ley y no puede asumir compromisos financieros no presupuestados. “No hay presupuesto ni ley para respaldar el bono para viviendas que no se construyeron previo a la fecha de finalización”, aclaró Jované. Sin embargo, aseguró que el Estado honrará los pagos de las viviendas construidas hasta esa fecha.
El Fondo Solidario de Vivienda permitió la entrega de alrededor de ocho mil viviendas anuales, beneficiando a familias de escasos recursos que, incluso combinando ingresos, tendrían dificultades para adquirir una vivienda sin este apoyo. Alejandro Ferrer, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (Capac), destacó que sin este programa es probable que disminuya la venta de viviendas y aumente el déficit habitacional en los próximos meses.
Entre las posibles consecuencias se incluyen:
Menor generación de empleo en el sector de la construcción.
Reducción de la inversión en viviendas, especialmente en el interior del país.
Disminución en la venta de materiales de construcción.
Aumento del déficit habitacional, afectando a miles de familias.
A pesar del anuncio, tanto el Gobierno como el sector privado están evaluando medidas para mitigar el impacto en los panameños. El Miviot ha propuesto alternativas como trasladar el bono a un interés preferencial con tasas especiales, eliminando la necesidad de un desembolso único por parte del Estado y facilitando su presupuestación.
Otra propuesta es implementar un sistema de ponderación para el bono, distribuyendo los $10,000 en tramos de $2,500, $5,000, $7,500 y hasta $10,000, dependiendo de las características del proyecto habitacional, como infraestructura y acceso a servicios básicos.
Desde la Capac, Alejandro Ferrer señaló que están dispuestos a colaborar con el Gobierno para encontrar soluciones viables. “Una de las propuestas es trasladar el fondo a un beneficio de tasas de interés diferido en el tiempo”, explicó. También advirtió que, sin medidas adicionales, es probable que disminuya la construcción de viviendas accesibles, especialmente en el segmento de menos de $70,000.
Raúl Moreira, economista, resaltó que el Fondo Solidario de Vivienda ha sido vital para miles de panameños que desean cumplir el sueño de tener una casa propia. Sin este apoyo, las barreras económicas que enfrentan las familias de bajos ingresos se hacen más difíciles de superar.
El Gobierno y el sector privado tienen el desafío de encontrar soluciones que permitan continuar facilitando el acceso a la vivienda. Mientras tanto, miles de familias esperan con incertidumbre respuestas que les permitan alcanzar la estabilidad y seguridad que brinda un hogar propio.



