Cuando la comunidad, las organizaciones y las autoridades se unen, todo es posible. Así lo dejó demostrado el apartado poblado de San José de Madroño, en el corregimiento de Las Margaritas, distrito de Chepo, tras culminar en solo 11 días la reparación de un importante paso vial de la carretera principal que estaba a punto de colapsar y dejarlos aislados del resto del distrito.

El colapso de la alcantarilla amenazaba con dejar sin paso terrestre a los moradores, que en su mayoría son productores, residentes y visitantes de centros turísticos y de investigación del área. La situación se agudizaba con la llegada de las lluvias y las gestiones ante las autoridades parecían no prosperar. Frente a esta crisis, la comunidad se organizó.
El MOP donó materiales y ofreció maquinaria pesada y un camión volquete con sus operadores.
Los moradores trasladaron los insumos en sus vehículos y trabajaron con pico y pala, haciendo mezcla y levantando la estructura desde cero. Dueños de fincas y organizaciones de la zona donaron efectivo para sufragar los gastos de alimentación y aportaron personal. La Fundación Ambiental MVP, dirigida por Ailene De Icaza, brindó además apoyo logístico con parte de la alimentación, sus instalaciones para preparar comida para los trabajadores, al igual que donó tiempo de trabajo de su personal.

La obra se ejecutó junto a la Junta Comunitaria de San José y su presidente, Rafael Rodríguez. La coordinación general estuvo a cargo de Carlos Solís, con respaldo técnico del MOP.
“Hemos trabajado duro, pero valió la pena. Esta necesidad nos ha unido como comunidad una vez más. Estamos muy agradecidos con todos los que aportaron su humilde grano de arena”, dijo Solís.
En tanto Orlando Soriano, director regional del MOP de Panamá Este, destacó que este modelo de colaboración público-comunitaria da respuestas rápidas a zonas rurales y vulnerables.
Tras 11 días de trabajo incansable, San José de Madroño celebra una obra terminada que garantiza conectividad y seguridad.
“Querer es poder”, repiten los vecinos. Esta experiencia demuestra que la unidad entre comunidad, instituciones y sector privado convierte las crisis en soluciones y devuelve la esperanza a los pueblos más apartados de la campiña panameña.



