Roberto Zúñiga, abogado de 32 años y jefe de la bancada Vamos, habló con La Prensa sobre los retos inmediatos del Legislativo. Criticó el presupuesto inflado de la Asamblea, el deterioro del edificio inaugurado en 2014 y la práctica histórica del clientelismo político.
El diputado Zúñiga señaló que el presupuesto de $98.7 millones asignados para 2026 es excesivo; cree que menos de $30 millones serían suficientes si se manejan con responsabilidad. Además, denuncia que el edificio de la Asamblea luce “sucio y deplorable”, pese a las millonarias inversiones, y cuestiona las oficinas de Participación Ciudadana, que describe como “fincas de diputados y exdiputados”, con hasta 50 funcionarios sin funciones claras. Propone cerrarlas y sustituirlas con herramientas tecnológicas.
Gestión legislativa y tensiones políticas
Zúñiga destacó que Vamos pasó de ser un bloque sin poder a presidir cinco comisiones, aunque no logró las de Gobierno y Credenciales, lo que considera un avance histórico para los independientes. Asimismo, reconoce tensiones internas en su bancada, pero resalta que han impulsado mayor productividad, incluyendo sesiones los lunes y viernes.
Sobre el diputado Luis Eduardo Camacho, lamentó la parálisis en la Comisión de Gobierno presidida por este, donde proyectos clave como la imprescriptibilidad de delitos de corrupción y la ley antibotellas ni siquiera entran en agenda, lo que contrasta con la rapidez con que se movió un proyecto de amnistía para políticos como Martinelli y Varela, lo que a su juicio refleja las prioridades de la partidocracia.
Por último, el diputado Zúñiga insistió en que la única forma de enfrentar la corrupción es aprobar normativas firmes y profesionalizar el servicio público mediante concursos, en lugar de clientelismo y que reconoció que liderar una bancada grande en un entorno hostil requiere “paciencia, equipo y dar el ejemplo”.

