Con alegría, música y un ambiente familiar, niños y adultos participaron del vigésimo segundo año consecutivo de la tradicional Rosca de Reyes en Santiago de Veraguas, organizada por la Panificadora Santa Librada en el parque Juan Demóstenes Arosemena.
Este año, la rosca alcanzó 850 metros de longitud, consolidándose como una de las más grandes del país y convirtiéndose en el centro de una celebración pensada para compartir con el pueblo santiagueño. El evento fue acompañado por presentaciones musicales y un ambiente festivo que reunió a cientos de personas.
Fulvia de Vargas, organizadora de la actividad, destacó que esta tradición es un gesto de agradecimiento de la empresa hacia la comunidad. “Le damos gracias a Dios por permitirnos un año más celebrar la Epifanía del Señor, un tiempo de luz y esperanza para las familias”, expresó.

La elaboración de la rosca comenzó desde la madrugada del 6 de enero, con un arduo trabajo de los colaboradores de la panificadora, quienes prepararon la masa y hornearon cada sección pieza por pieza para luego armarla en el parque. Todo el proceso se realizó con dedicación y cariño, para que el público pudiera disfrutar de un pedazo de la tradicional rosca de Reyes Magos.
La comunidad valoró la iniciativa. Andrea Rodríguez, residente de Santiago, señaló que asiste todos los años. “Es una tradición muy bonita y ojalá nunca se pierda”, comentó.
Desde temprano, el público llegó para esperar el momento más esperado: el corte y reparto de la rosca, que cerró la noche con fuegos artificiales tipo Panteras, iluminando el cielo santiagueño.
Una vez más, Santiago vivió una noche donde la fe, la tradición y el compartir fueron los verdaderos protagonistas.



