En el marco del mes de la prevención del cáncer —representado por la cinta rosada y celeste—, el Dr. Gustavo Gil, ginecólogo obstetra y coordinador regional de salud sexual y reproductiva de la región de Salud de San Miguelito, ofreció importantes declaraciones a Mi Diario sobre los factores que predisponen al desarrollo del cáncer, destacando dos elementos claves: la genética y el estrés.
“El factor genético siempre ha sido importante”, explicó el Dr. Gil, “pero hoy en día, con la medicina basada en la evidencia, se ha descubierto que el estilo de vida también influye muchísimo”.
Fotografía: Mi Diario/ El Dr. Gustavo Gil, ginecólogo obstetra y coordinador regional de salud sexual y reproductiva, durante la jornada de prevención del cáncer de mama y próstata en San Miguelito.Más allá de los genes: el estilo de vida como factor clave
Gil hizo énfasis en que uno de los factores predisponentes menos discutidos pero cada vez más relevantes es el estrés.
“Recuerden que la palabra predisponente significa que puede ser, no que es. Disminuir el estrés reduce las posibilidades de desarrollar un cáncer en cualquier parte del cuerpo”, advirtió.
Esta observación cobra mayor sentido considerando que octubre no solo está dedicado al cáncer de mama o próstata, sino al cáncer en general.
En una jornada organizada en la región, se enseñó a la población a realizar el autoexamen de mama, se entregaron solicitudes de mamografía a mujeres mayores de 40 años y se ofreció orientación médica sobre el seguimiento correcto según el grupo etario.
“Una mujer entre los 40 y 49 años, si su mamografía sale normal, debe repetirla cada dos años. A partir de los 50 años, aunque el resultado sea normal, debe hacerse anualmente, porque el pico de incidencia del cáncer de mama va entre los 55 y 65 años“, explicó.
El estrés, un enemigo silencioso
El especialista también destacó que la prevención no depende solo de estudios médicos, sino de acciones cotidianas. Citando un material educativo utilizado en la jornada, comentó:
“Realizar ejercicio regularmente, mantener un peso saludable, evitar el sobrepeso y la obesidad, consumir una dieta baja en grasas y azúcares, evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas, promover la lactancia materna y disminuir el estrés... todo eso forma parte de una prevención integral”.
Según Gil, disminuir el estrés no solo mejora la calidad de vida general, sino que también reduce el riesgo de que se desarrollen enfermedades crónicas como el cáncer. Este aspecto, aunque intangible, tiene un impacto directo en la salud celular y en los procesos inflamatorios del cuerpo.
Mamografías y tecnología: la importancia de la detección temprana
En cuanto al panorama nacional, Gil reconoció que el cáncer de mama sigue siendo el número uno en mujeres en Panamá, al igual que en el resto del mundo, con cifras que oscilan entre 1,200 y 1,300 casos anuales. Sin embargo, subrayó que la tendencia ha formado una “meseta” y que la detección temprana es vital para evitar llegar a un cáncer invasor.
Además, valoró positivamente los avances en infraestructura médica:
“En Ciudad de la Salud ya contamos con alta tecnología. Incluso en algunas policlínicas del país se están haciendo mamografías con tomosíntesis, una técnica más especializada. Eso es bueno, porque la prevención requiere tecnología de punta”.
Un mensaje claro: prevenir está en tus manos
Como mensaje final a la comunidad, el Dr. Gil reiteró que, aunque la genética no puede modificarse, sí se puede actuar sobre el estilo de vida.
“Una dieta balanceada, disminuir grasas, azúcares, alcohol y alimentos procesados ayuda a reducir la incidencia y prevalencia del cáncer a cualquier nivel, especialmente el cáncer de mama”.



