La solidaridad también hizo fila en Santiago. Tras el fuerte movimiento telúrico que afectó a Venezuela y dejó a numerosas familias damnificadas, la provincia de Veraguas se activó con un centro de acopio en la Gobernación para recibir donaciones destinadas al pueblo venezolano.
Desde el primer llamado, los santiagueños comenzaron a llegar con alimentos secos, arroz, leche, agua, pañales para niños y adultos, además de otros artículos de primera necesidad. La escena fue sencilla, pero poderosa: ciudadanos entrando con bolsas, cajas y paquetes, movidos por una misma razón, ayudar.
Santiagueños llegaron con alimentos, agua y pañales al centro de acopio habilitado en Veraguas para Venezuela.La Gobernación se convirtió en punto de esperanza
La gobernadora Hidelmartha Riera Díaz agradeció el respaldo del pueblo santiagueño y de la empresa privada, que también se sumó a esta causa humanitaria. Según el reporte local, durante el fin de semana continuó la recolección en el centro de acopio habilitado en la Gobernación de Veraguas.
La funcionaria destacó el gesto de las familias que acudieron a entregar su aporte, en medio de una emergencia que ha despertado muestras de apoyo en distintas partes del país.
Empresa privada también dijo presente
Entre las empresas que se unieron a la jornada solidaria figura El Imán Poderoso. Kerim, gerente de la tienda, señaló que los hermanos venezolanos necesitan apoyo y recordó que la empresa suele estar presente en situaciones de emergencia, como inundaciones y otras causas sociales.
Su participación fue vista como una muestra de que la ayuda no solo nace de las instituciones, sino también de comercios y ciudadanos que deciden poner el hombro cuando otros están pasando por momentos duros.
La iglesia se suma con su feligresía
La iglesia católica también activó su red de apoyo. La parroquia La Inmaculada Concepción realizó una recolecta de alimentos secos y otros insumos para contribuir con las familias venezolanas afectadas.
Cuando la ayuda habla más fuerte
En medio del dolor ajeno, Santiago volvió a enseñar una lección sencilla: la solidaridad no necesita discursos largos, necesita acción. Cada bolsa de arroz, cada botella de agua y cada paquete de pañales representa un alivio para alguien que perdió tranquilidad, techo o seguridad. La ayuda continuará siendo clave mientras avanzan los esfuerzos humanitarios.



