Más de 100 feligreses de Santiago de Veraguas participaron la noche del Jueves Santo en el tradicional recorrido de las siete iglesias, una práctica religiosa que rememora el camino de Jesucristo antes de su crucifixión. La jornada inició a las 9:00 de la noche y se extendió hasta las 2:30 de la madrugada del Viernes Santo, en un ambiente marcado por la oración, el recogimiento y la devoción.
Los participantes se trasladaron en tres autobuses y, durante el trayecto, rezaron el Santo Rosario, fortaleciendo su fe en plena Semana Mayor. Niños, jóvenes y adultos formaron parte de esta experiencia espiritual, que también permitió compartir con comunidades parroquiales que aguardaban en cada templo con gran afluencia de fieles.

El recorrido fue guiado por el sacerdote Iginio Rodríguez, quien en cada iglesia visitada reflexionó sobre los momentos de la pasión de Cristo, invitando a los presentes a meditar sobre el sacrificio de Jesús. Asimismo, agradeció el recibimiento brindado por las distintas parroquias, que se sumaron con fervor a esta tradición.

La peregrinación inició en la iglesia La Inmaculada Concepción, en la barriada Barbarena, y continuó por la Basílica Menor San Miguel Arcángel en Atalaya, la iglesia Santa Rosa de Lima en El Espino, la parroquia Jesús Evangelista en Canto del Llano, la iglesia San Juan de Dios en La Peña, la iglesia Santa María La Antigua en Los Algarrobos, y culminó en la iglesia San José de Montijo. En este último punto, los participantes cerraron la jornada con una fotografía grupal como recuerdo de la experiencia vivida.
El párroco de la Catedral Santiago Apóstol, Luis Fernando Flores Salgado, destacó que esta es una tradición muy antigua cuyo propósito principal es acompañar a Jesús en las horas posteriores a su juicio ante Poncio Pilato. Subrayó que no se trata de una actividad turística, sino de una vivencia espiritual profunda que invita a los creyentes a reflexionar sobre el sacrificio de Cristo.
Entre los participantes, Carla Sánchez, una niña que formó parte del recorrido, expresó su alegría por la experiencia, señalando que le permitió fortalecer su fe y conocer iglesias que no había visitado antes, reafirmando así el valor de esta tradición en las nuevas generaciones.



