En Panamá, el sobrepeso y la obesidad son un problema grave que afecta al 76% de la población adulta y entre el 10% y 15% de los niños menores de cinco años. La nutricionista Gabriela Perduni explicó que los hábitos alimenticios tradicionales, con grandes porciones de arroz y pocos vegetales, junto al alto costo de alimentos saludables, dificultan mantener una dieta equilibrada. Además, los niños y adolescentes consumen muchos productos ultraprocesados altos en azúcar y grasas, un problema agravado por el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas.
Para enfrentar esta situación, Panamá lanzó el Plan de Aceleración para Detener la Obesidad 2025-2030, que busca reducir la obesidad mediante campañas educativas, promoción de la lactancia, mejores servicios de alimentación pública, y regulaciones sobre publicidad y etiquetado de alimentos. Este plan, respaldado por organizaciones como la OPS/OMS y UNICEF , también promueve la actividad física y el acceso a alimentos más sanos a precios justos.
La especialista destacó la necesidad de políticas públicas que permitan a las familias panameñas acceder a alimentos nutritivos sin que sean un lujo. Sin embargo, las barreras económicas siguen siendo un desafío importante para mejorar la alimentación de la población.



