En el corazón de Antón, Coclé, una mujer ha dado un paso gigante para no dejar que se pierda el ritmo alegre del tamborito antonero. Haydeé Marlene Cantillo De León, gran conocedora del tambor antonero, acaba de presentar su tesis “Ejecución del canto y baile del tambor con almirez en el distrito de Antón Cabecera”. Con esto, no solo graduó en Bellas Artes con énfasis en danzas folclóricas de la Universidad de Panamá, sino que rescató una joya del folclore panameño que merece brillar.
Imagina el sonido: tres tambores —la caja grave, el repicador que marca el paso y el pujador o llamador que anima la fiesta— junto al almirez, ese mortero de metal de la cocina que los antoneros convirtieron en un percusión mágica. Es el sello único del tamborito antonero, nacido en las fiestas coloniales y rey en eventos como el Festival del Toro Guapo, donde la gente baila con sones alegres que levantan el ánimo.
“Esto va más allá de un papel; es para que nuestros hijos hereden este legado y lo sigan tocando”, dice Haydeé con orgullo desde la Escuela de Danza de la Facultad de Bellas Artes. Su trabajo detalla cómo cantantes y músicos locales transformaron ollas y morteros en instrumentos, mostrando la picardía criolla que define nuestra cultura. Así, une la escuela con la tradición, asegurando que este pedazo de identidad panameña no se desvanezca.
Este esfuerzo recuerda que preservar lo nuestro es tarea de todos, y Haydeé lo hace con el corazón en la mano.



