Este viernes 1 de mayo, Panamá se paraliza por el Día del Trabajador, una fecha fija en el calendario que no se mueve ni se “acomoda”, pero que sí arma un fin de semana largo que muchos esperan con ansias.
La norma es clara: se trata de un feriado nacional obligatorio.
Eso significa que tanto el sector público como el privado deben suspender labores, salvo aquellos servicios que, por su naturaleza, no pueden detenerse.
Ahora bien, si eres de los que tienen que trabajar ese día, la historia cambia.
La legislación panameña, a través del artículo 49 del Código de Trabajo de la República de Panamá, establece que trabajar el 1 de mayo implica un recargo del 150% sobre el salario diario.
En términos sencillos, el trabajador termina cobrando aproximadamente 2.5 veces su pago normal por esa jornada. Este cálculo incluye el salario base más el extra por tratarse de un día de descanso obligatorio.
Pero la cosa no queda ahí.
Además del dinero adicional, la ley también obliga a los empleadores a otorgar un día de descanso compensatorio.
Este debe darse dentro de la misma semana, como una forma de equilibrar el desgaste de haber trabajado en una fecha destinada al reposo.
Las autoridades han reiterado que no se trata de un beneficio opcional. Tanto el pago extra como el día libre son derechos establecidos y deben cumplirse sin excusas.
En paralelo, el país entra en una especie de pausa.
No habrá clases en escuelas públicas ni privadas, y las actividades se retomarán el lunes siguiente.

