La venta de chances y billetes de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) está en el centro de un debate entre los vendedores tradicionales y la administración de la institución, que planea una modernización del sistema para hacerlo más eficiente y competitivo. Voceros de los billeteros, como Alfredo Sosa y José Ruíz, expresan su incertidumbre y preocupación ante el cambio, pues temen que las nuevas tecnologías conduzcan a la concentración del control de las máquinas en pocas manos, relegando a los actuales vendedores a un papel subordinado.
Los billeteros solicitan mayor claridad sobre el plan de modernización, insistiendo en conocer cuántos vendedores existen y cuántas máquinas serán necesarias para operar a nivel nacional. Además, proponen primero mejorar los premios y optimizar el cobro de billetes ganadores como incentivos para atraer más compradores. Señalan también que las ventas están siendo afectadas por modalidades electrónicas como Lotto y Pega 3, cuyo futuro legal está en manos de la Corte Suprema de Justicia, generando incertidumbre en el sector.
Alfredo Sosa destacó que la venta de billetes físicos genera ganancias anuales significativas, estimadas en 96 millones de dólares, pero la Lotería pierde unos 200 millones debido a la lotería ilegal que compite deslealmente. Además, explicó que algunos vendedores alquilan sus libretas a terceros, repartiéndose entre ambos un 10% de las ganancias como pago. Según estimaciones, existen unos 14,700 billeteros en todo el país, entre propietarios y revendedores.
El temor principal de los vendedores es que la modernización termine centralizando las máquinas en pocas manos, como actualmente sucede con algunas libretas controladas por políticos, lo que dañaría la fuente de ingresos para muchos. José Ruíz agregó que el público prefiere el billete físico porque les permite escoger sus números personalmente en la tablilla, una experiencia que se perdería con la digitalización.
Ante este clima de incertidumbre, los billeteros han anunciado que solicitarán una asamblea general con la directora de la Lotería para recibir explicaciones claras sobre el plan de modernización y su impacto en los vendedores tradicionales.


