Antes de que la ciudad despierte, Marijana Henríquez ya está en pie.
A las 3 de la madrugada inicia la jornada de esta mujer originaria de la isla de Ailigandí, quien cada día se prepara para llegar temprano a su puesto en el personal de aseo de la Corporación La Prensa.
Alrededor de las cinco de la mañana ya está en el trabajo, dejando todo listo antes de que llegue el resto del personal. Después, cuando termina su turno, vuelve a casa para continuar otra jornada: lavar, revisar cuadernos, preparar uniformes y estar pendiente de sus hijos de 14, 10 y 7 años.
Para Marijana, madrugar es lo más duro del día. Durante años se trasladó en bus y vivió momentos incómodos que la hicieron pensar en rendirse. Sin embargo, dice que cada vez que mira a sus hijos recuerda por qué sigue adelante.
Llegó a la capital siendo adolescente, después de terminar sexto grado. El cambio fue difícil.
Marijana recuerda que en la escuela algunos compañeros se burlaban de ella, sobre todo por su nombre indígena, algo que en ese momento la hacía llorar y desear regresar a su isla. En aquel entonces no sabía que aquello era bullying, pero con el tiempo entendió que sí lo era.
A pesar de esos momentos difíciles y de sentirse fuera de lugar al principio, decidió seguir adelante hasta terminar su bachillerato, un paso que marcó el inicio de su camino de trabajo y superación.
Hoy reconoce que no camina sola. Cuenta con el apoyo de su esposo, familiares y, aunque su madre vive en la comarca, siempre está pendiente de ella.
Su mensaje para otras mujeres es claro: no rendirse. Dice que el sacrificio puede ser grande, pero los sueños se alcanzan.
Datos:
Nombre: Marijana Henríquez
Madre de 3 hijos
Profesión: Encargada de limpieza



