En San Miguelito la cosa está caliente, pero esta vez no por la basura apilada en las calles, sino por el sudor y la rabia de más de 250 barrenderos que Recogen los desperdicios a diario. Yenny Carrión, la voz de los trabajadores de Revisalud y secretaria de Defensa, clama a las autoridades que garanticen el pago total de sus liquidaciones antes del 18 de enero, cuando termina la concesión con el municipio. “No queremos migajas, queremos todo ya”, dice tajante.
La bronca no es de hoy. Carrión cuenta que desde 2023, en tiempos del exalcalde Héctor Carrasquilla, denuncian condiciones de infierno: camiones rotos, sin uniformes ni botas desde hace dos años, y equipos de protección que brillan por su ausencia. “Nos amanecemos a las cinco recogiendo porquería, pero sin herramientas ¿qué hacemos? La gente nos secuestra los camiones de pura rabia”, relata. Solo después de gritos públicos y quejas formales, el municipio y el Ministerio de Trabajo pusieron ojo.

La empresa quiere pagar a plazos y ellos dicen no
Revisalud propone soltar solo la mitad el 20 de enero, y el resto en febrero y marzo. “¡Imposible! Ya estaremos cesantes y quién sabe si se van del país”, responde Carrión. Peor aún: desde septiembre pidieron permiso al Ministerio para despedirlos por “razones económicas” bajo el artículo 213, sin avisarles ni dar explicaciones. Por eso exigen que toda la plata –prestaciones completas– se deposite en el Ministerio de Trabajo, para que el Estado responda.
La ministra Jacqueline Muñoz ya metió mano: ordenó a la empresa consignar todo antes del fin de la concesión, para blindar a los barrenderos. Incluye a los de la subcontratista Serviaseo, que también tiemblan por su futuro.
Piden chamba en las nuevas empresas: “Somos los que conocemos las calles calientes”
Carrión lanza un grito a las nuevas compañías que entrarán temporalmente a recojer basura: “Contrátennos. Tenemos gente con 25 o 30 años en esto, conocemos hasta las zonas donde ni la poli se mete por inseguridad”. No es solo por el puesto, sino por el expertise que salva el servicio en San Miguelito.
Mientras la basura sigue acumulándose, estos trabajadores esperan no quedar en la calle. ¿Escuchará el municipio?



