Después de más de una década como un esqueleto de concreto que acumulaba basura y criaderos de mosquitos, el nuevo Centro de Salud de Curundú vuelve a tener fecha de inicio y de entrega. El Minsa confirmó la reactivación del proyecto con una inversión total de B/.21 millones y un cronograma que, si se cumple, daría la obra terminada entre abril y mayo de 2028.
Una obra que nació en 2017 y se estancó al 25%
El proyecto arrancó en 2017 y estaba programado para culminar en septiembre de 2019, pero quedó inconcluso y abandonado durante 12 años. En su primera etapa fue licitado por aproximadamente B/.10.8 millones y alcanzó un avance cercano al 25%, con desembolsos del Estado por alrededor de B/.4 millones, según informó el director nacional de Infraestructura de Salud del Minsa.
Para reactivarla, se contempla una inversión adicional de aproximadamente B/.16.3 millones, lo que eleva el costo total a B/.21 millones. La medida forma parte de un esfuerzo más amplio de recuperación de proyectos de infraestructura sanitaria que quedaron paralizados en administraciones anteriores.
Cuándo inicia y cuándo estaría listo
La expectativa del Minsa es que la orden de proceder se emita para que la obra pueda iniciar entre finales de octubre y noviembre de 2026. Una vez arrancada, la empresa responsable tendrá 18 meses para culminar los trabajos, sin prórrogas por falta de flujo de caja. De cumplirse ese cronograma, la entrega estaría prevista hacia abril o mayo de 2028.
Cómo evitar que se vuelva a paralizar por falta de dinero
Uno de los puntos críticos que buscó resolver el Minsa es el financiamiento durante la ejecución. Se gestionó un esquema que garantiza a la empresa un flujo de caja mensual durante la construcción, con el respaldo de una entidad bancaria. La idea es que problemas de liquidez no puedan usarse como excusa para justificar atrasos.
El avance se acompañará con un cronograma detallado de actividades y una supervisión estricta por parte del Minsa, con el objetivo de que la obra se ejecute dentro del plazo establecido y sin interrupciones.
El terreno: de foco de insalubridad a obra vigilada
Durante años, el terreno abandonado se convirtió en un foco de contaminación y riesgo sanitario: acumulación de basura, proliferación de criaderos de mosquitos e ingreso de personas ajenas al proyecto. La Región Metropolitana de Salud ya fue advertida sobre la necesidad de mantener acciones de limpieza y control mientras no se retoman formalmente los trabajos.
Una vez inicie la construcción, esas responsabilidades recaerán en la empresa constructora. La compañía deberá garantizar, durante toda la ejecución, que no se acumulen desperdicios, no se generen condiciones para la reproducción de mosquitos y se mantenga la seguridad de las instalaciones hasta la entrega definitiva del proyecto.


